De Argentina a Japón por Alejandro y Silvina

Los amigos de Viajando con Hijos nos invitaron a escribir un posteo para su página, y nos pareció una excelente idea.

Quiénes somos?

Hola, somos Alejandro & Silvina (@ojosmarroncomun) y tenemos wanderlust. La llegada de Maitena y Chloé no nos sanó… así que sólo nos queda viajar con ellas (y con Gaspar, que ya viene en camino).

No tenemos todas las respuestas ni las buscamos, pero sí, se puede viajar en familia.

De Argentina hasta Japón

El (primer?) viaje de 2018 es fruto de un viejo anhelo, conocer Japón matizando el esfuerzo del viaje con unos días en Hawaii a la vuelta, liquidando así del mapa dos puntos altos de la lista Must visit en un mismo trip. Aquí vamos a contarles un poco de la ida y de Tokyo.

American Airlines saca (al menos) una vez por año una promo que permite conocer ambos destinos a un precio disparatado… poco menos de US$ 1.000 por adulto. La contra es que no suelen aparecer en momentos del año en los que uno anda pensando en sus próximas vacaciones; al menos Octubre no lo era.

Pero ya saben, cuando es de a 4 la cosa, incluso esa promo terminaría siendo un presupuesto difícil de alcanzar. Así que la balanza puso en consideración que Chloé aún no tenía 2 años y Maitena seguía pagando un poco menos… No se hable más!

El plus? Los precios bajos arrancaban en Marzo y para fines de ése mes comienza la primavera en el hemisferio norte. En Japón eso sólo significa una cosa: Sakura, o la floración de cerezos. El espectáculo más visto y esperado por los japoneses mismos y todos los turistas que visitan la isla.

Esto sí fue inesperado. Por lo general los precios bajos van seguidos de temporada baja. Sin embargo acá eso no sucedía. Mucho no íbamos a preguntar.

Obviamente la duración del viaje daba miedo, 31hs en total, con dos tramos (BUE-DFW 11hs y DFW-NRT 13hs) y una escala de 6hs en Dallas. Pero sólo recordar que para llegar a Frankfurt el año pasado tardamos 30hs se nos pasó rápido el miedo, y sacamos los aéreos.

De ahí en más, lo de siempre. Definir itinerario, buscar hospedajes y liquidar movilidad (sí, somos muy “obses” con la organización, es la calve para abaratar costos lo más posible)… después a descubrir!

EL VIAJE A JAPÓN

26 de Marzo de 2018

Qué comiencen los juegos del entretenimiento.Una vez más en Ezeiza, 17hs, con tiempo de sobra para hacer todos los trámites. Y así cómo así se nos vino encima el recuerdo que decidimos borrar cuando sacamos por American… las familias con niños no tienen prioridad. Así que a hacer la larga fila, aceptar asientos asignados al azar, y encima súmenle azafatas mayormente disgustadas con la ruta-castigo que se les asignó. Sí, sabemos de fuentes internas que la tripulación de abordo no suele ser muy amiga de las rutas a BUE.

Ningún problema! Estamos de vacaciones y, salvo que nos sobrevendieran nuestros pasajes (lo que nos desarticulaba todo el circuito ya reservado) o se cancelara el vuelo, no nos íbamos a deprimir o enojar.

BUENOS AIRES A DALLAS

La ventaja de salir por la noche es que no te rompe la rutina de dormir a la hora que hay que dormir.

Sumado al estrés del día, el cansancio era indisimulable. Nos dieron la cena y planchamos los 4, casi hasta que nos ofrecieron el desayuno poco antes del aterrizaje. Resumen: un parpadeo. El primer tramo del eterno viaje se nos pasaba volando. La única observación fue el vómito de las peques en el aterrizaje, que por suerte van aprendiendo a avisar y usar las bolsitas que te da el avión.

LA ESPERA

Casi 7hs separaban nuestro arribo a Dallas del despegue a Tokyo. Sin embargo, sabíamos que las vueltas de los aeropuertos americanos no nos iban a dejar disfrutar (?) del todo la espera.

Obviamente, la portación de barba se paga… y esta vez me lo confirmó uno del aeropuerto: “It’s the beard, sir” (“Es la barba, señor“). Tras la pasada por las máquinas automáticas, lo usual: las chicas, ok, la barba, cruz. Y al carrusel del chequeo personalizado.

La espera continuó, porque superado ése obstáculo, en American no podían imprimirnos los boarding pass (tampoco pudieron en EZE), dado que el vuelo era de código compartido con Japan Airlines. Y acá viene el detalle, porque para sorpresa nuestra nos ligamos un viaje con una sorprendente aerolínea.

Lo malo es que sólo hacen 2 vuelos diarios y no había nadie en el counter de ellos; eran las 7am. Al recibirnos (9am) estaban medio dormidos y se mezclaron con el pasaje de la Choli. Media hora con ellos hasta que se dieron cuenta que era Infante y no tenía asiento… en fin, lo único mejorable para decir de JAL (Japan AirLine), el resto 10pts.

DE DALLAS A TOKYO

Pocos minutos después del despegue, la amansadora nos había pegado a todos y, sin querer queriendo, estábamos los 4 desmayados una vez más.

A las 2hs nos despertó el almuerzo. Jugamos un poco y las chicas volvieron a dormirse y todo. Pudimos hasta ver alguna película (esto antes no pasaba). Como era el tramo largo (casi 14hs), sabíamos no iba a durar todo el camino, pero lo aprovechamos. Maitena, más activa, supo jugar y mirar varias cosas en la pantallita del asiento. Chloé, desmayada casi todo el viaje, como si se desconectara.

Respecto de la aerolínea, JAL debe ser una de las que tiene la clase Económica más espaciosa de las que hemos viajado. El avión, impoluto, parecía nuevo. El servicio, excelente. Personal de abordo muy atento y preocupado constantemente por el bienestar de las niñas; les regalaron un avión de peluche y otro para armar, además de darle a Chloé siempre una bandeja de comida (que no le correspondía).

Las últimas 5hs, las chicas durmieron todo, hubo que despertarlas para bajar del avión. Ya en suelo nippon, activaron, y a pesar de toparnos con la valija nueva rota, eso no nos desanimó. Bus hasta Tokyo Station y de ahí al departamento alquilado por AIRBNB en Ginza… y al sobre todo mundo, más bien!

TOKYO / AKIHABARA, UENO, GINZA

29 de Marzo de 2018

Jetlag? Si, jetlag. 5am todo el mundo arriba. Desayuno y a patear…

Lo primero que hicimos fue caminar a Tokyo Station para validar nuestros JR Pass (pases de tren por todo Japón), que también sirven para subte y buses en algunos lugares. Carísimos (US$420 para 14 días) pero el tema auto acá en Japón es realmente inviable. No sólo por la practicidad del entramado ferroviario -un lujo, realmente, y super accesible con cochecito- sino por el costo de la nafta, peajes y estacionamiento… una locura! Y además, no olvidemos que hasta los 6 años viajan gratis, otro motivo para hacer éste viaje ahora.

AKIHABARA

El barrio de la electrónica tenía que ser nuestra primera parada. Necesitábamos dar de baja nuestra vieja cámara y comprar una Instax para Maitena, ya que le habíamos armado una especie de álbum con imágenes de lugares que ella debía fotografiar y pegar. Qué mejor lugar para este tipo de compra que Japón.

Peeeeero, como era muy temprano y los locales no abrían hasta las 10am (habrá que volver más tarde a verlo brillar), paramos en una placita simpática de la zona a jugar un poco.

Luego en BicCamera liquidaríamos el tema en cuestión a muy buen precio y hasta con un Google Home de regalo. El Duty Free, a diferencia de otros lugares, en Japón no te cobran, directamente, el tax para luego reclamarlo en el aeropuerto, así que es una gran ventaja saber que no habrá nada de tramiterío al respecto el día del retorno.

UENO

Siguiendo con la línea Yamanote (tren de circunvalación de Tokyo) dos estaciones más arriba, visitamos el famoso Parque Ueno.

En todo su esplendor con los cerezos en flor, y su zoológico, museo, pagoda de cinco pisos, lago y más, también quedará para una segunda pasada ya que no pudimos recorrerlo de manera organizada con el cansancio y todo.

Almorzamos unos fideos sentados en el piso, en lo que sería una adaptación del hanami japonés; en época de sakura se reúnen a contemplar los cerezos mientras comen y beben en el pasto, tipo pic-nic.

La siesta post-almuerzo sumado al jetlag tocaba la puerta… pero, aunque no habíamos visto ni un tercio de lo que tiene para ofrecer el Parque Ueno, no podíamos irnos sin la primer figurita del álbum de Maitena: la estatua de Saigo Takamori, el verdadero Último Samurái; en tu cara Tom Cruise.

Volvimos al departamento, pero las niñas habían hecho ya su siesta de camino, en el cochecito. Así que salimos a caminar por Ginza, y encontramos la segunda figura del álbum: el Teatro Kabuki-za. Emblemático de Tokyo y la cultura japonesa, reconstruido como la mayoría de los edificios de Japón, pero conservando su diseño e impronta.

Y ya que estábamos por Ginza, por qué no recorrer la avenida con las tiendas comerciales más top del mundo… aunque sólo fuese para mirar (el cambio no nos favorece, así que la mayoría de las cosas resultan caras). Más que cansados, caminamos a casa.

TOKYO / PALACIO IMPERIAL, SHIBUYA

31 de Marzo de 2018

Tokyo es muy grande, nos dijeron. Hagan un barrio por día y dense por hechos, nos recomendaron… y sin embargo esto del jet lag (hoy arrancamos 6:45am) nos dejaba con un recorrido ya terminado para las 13 o 14 horas, y obviamente eso nos catapultaba a otro lugar.

EL PALACIO Y CHIDORIGAFUCHI

Arrancamos con el Norte puesto hacia el Palacio Imperial de Tokyo, detrás de Tokyo Station.

Un hormiguero de gente había tomado la misma decisión, claro, ya era sábado, y los fines de semana la ciudad no se vacía, sino por el contrario. Algunas calles se cortan y varios policías controlan el tránsito vehicular y pedestre.

Si bien tiene unos jardines increíbles, optamos por dar la vuelta por afuera, ya que al Palacio solo se puede entrar con reserva previa (no la teníamos) y los jardines dentro de la muralla no son muy distintos a los que veríamos en otros lugares más adelante (según comentarios, claro, aún no lo sabemos).

Apoyando está decisión, la idea de pasar por Chidorigafuchi era tentadora. Un sector detrás del castillo en donde el canal pega una curva y permite apreciar los cerezos con algunos botes de alquiler en el lago.

Un paisaje increíble. Una postal (foto propia), que la cámara frontal es incapaz de retratar.

Terminamos de bordear el Palacio y desde Tokyo Station, fuimos en la Yamanote a Shibuya.

POR DONDE 2.5M PASAN

Antes de dar unas vueltas por el barrio, y con mucho hambre, paramos en uno de los tantos puestos que ofrecen sopas, noodles y ramen tradicional de Japón. Sólo dos palabras para definirlo: IM – PRESIONANTE

Bueno, bonito y barato; de ahora en adelante estos lugares serán destino de nuestros almuerzos.

Ahora sí, volviendo a la estación de Shibuya, es un mundo en sí misma. Actualmente en reparación, la hacía aún más difícil de transitar, debido a las 2,5 millones de personas que diariamente pasan por allí.

A la salida de la misma, uno de los íconos del lugar: Hachiko, una estatua de un perro Akita, en conmemoración a su fidelidad tras esperar día a día a su dueño que nunca volvió del tren (hay peli de Richard Gere al respecto… pochoclera).

Unos pasos más adelante, el cruce peatonal de 5 esquinas, ícono de Tokyo y llamativo por su naturaleza.

El barrio, de lo más simpático hasta ahora. Amén de los locales ruidosos y luminosos, se percibía un clima distinto. Nos sorprendió ver por primera vez a los de la excursión Mario Kart. Y una pasada por el Forever21 se volvió inevitable para el team chicas.

Con los pies hechos polvo, lo más osado del día fue volver en la Yamanote a casa; por primera vez un mundo de gente trababa las escaleras y tuvimos que dejar pasar un tren para poder subir con el cochecito y los bártulos.

FamilyMart (pequeños supermercados, hay uno en cada cuadra, tienen de todo menos cosas de bebé, así que a llevar en la valija fórmula, pañales y toallitas) de camino a casa para solucionar la cena, y otro día a los libros del recuerdo.

TOKYO / SENSO-JI, PARQUE SHIBA

01 de Abril de 2018

Felices pascuas! Las ilusiones de normalizar nuestro ritmo circadiano se desvanecieron a las 6am, momento en el que estábamos ya todos despiertos (culpa de las pequeñas, nosotros siempre podemos seguir).

TEMPLO SENSO-JI

Tras una larga caminata desde la estación de tren, llegamos a la zona del barrio Asakusa en donde está el templo budista Senso-Ji.

Si bien lo que visitamos hoy es una reconstrucción de posguerra, el Senso-Ji es el templo más antiguo de Tokyo, funcionando para la adoración de Kannon desde el año 645; si, leíste bien. Dos puertas protegidas por una especie de monstruos y un farol rojo enorme en el centro, anteceden al templo en cuestión.

Entre ellas, decenas de puestos comerciales, dentro de las cuales consumimos alguna que otra cosa…

Cangrejo y pulpo, una delicia.

En uno de los laterales, una lindísima pagoda (Maitena estaba muy asombrada).

Y en las afueras, nuestro almuerzo… por 1.000 yenes (US$ 10), nada mal!

Caminata de vuelta al tren, y a conocer la réplica cromática de París.

PARQUE SHIBA

La Tokyo Tower y el Templo Zojoji están dentro de lo que se conoce como Parque Shiba.

En la entrada, además de los sahumerios para sanar las partes doloridas del cuerpo (la gente se tira el humo a la cabeza, mayormente, si pudiéramos dejarles nuestras tarjetitas de psicólogos…), suele haber unos cacharros con agua para purificarse las manos (en éste lo usamos porque no había nadie).

Detrás del templo principal, la Tokyo Tower. Tiene un mirador, pero muy poca gente lo recomienda, así que pasamos de él.

Descansamos un poco los pies y las chicas corretearon entre las piedras. Chloé recién activó hoy, así que les dejamos un buen rato de esparcimiento.

Media vuelta, y al departamento. Como era domingo la avenida principal de Ginza estaba cerrada al tránsito. No tenía tanto movimiento como para que amerite el cierre, pero quizás fue el momento en el que pasamos nomás.

Teníamos intención de salir a dar una vuelta a la noche, para ver de una buena vez las luces de la ciudad… pero el colchón fue más fuerte.

TOKYO / TSUKIJI, HARAJUKU, SHINJUKU

03 de Abril de 2018

Nos quedaba un día más en Tokyo y la idea de visitar el Parque Hitachi, a hora y media de viaje con dos trenes mediante, se nos hacía muy cansadora. Más sabiendo que al día siguiente partíamos a Hiroshima, lo que ya significaba un buen trecho. Marcamos en el mapa lo pendiente y empezamos…

EL MERCADO DE TSUKIJI

A pocas cuadras de donde parábamos estaba el Fish Market.

Al parecer la cosa tiene como 3 aros de distribución:

– la primera es el puerto, donde traen la pesca y la venden directamente; a primera hora subastan los bichos más grandes (podés sacar número para presenciarlo). Si caes más tarde sólo te dejan pasar si vas sin cochecito, así que eso se los contará otro.

– en la segunda hay puestos que venden el pescado bien fresco, recién sacado; ahí tampoco pudimos pasar con cochecito (espacio de circulación mínimo, imaginen).

– la tercera es la única que les podemos compartir… un poco de todo: pescado fresco, congelado, restaurantes, verdulería, frutería, especias, boludeces, etc.

Acá también hay como dos dimensiones; la tradicional de la foto, y una especie de shopping más prolijo donde podés moverte más cómodamente, se vé todo limpio, etc.

Obviamente nos gustó más lo callejero que, aunque difícil para transitar, se sentía más genuino.

Lo llamativo? El precio no parecía taaaaanto más económico que otros lugares; raro, considerando que el traslado no era mayor a 300mts. Quizás el sushi un poco más económico, pero tampoco la pavada. Igual eran las 10am, no probamos nada.

De camino al tren, nos encontramos pasando nuevamente por el Teatro Kabuki-za; con algo más de luz, mejoramos la foto para el álbum de Maitu.

Y también visitamos al amigo Godzilla…

HARAJUKU, PARADA EQUIVOCADA

De ahí a Shinjuku! Pero… algo pasó. En medio del tren, y ya habiendo pasado la estación Shibuya, cuando el parlante anuncia la parada sólo alcanzamos a escuchar la parte final ‘juku’ y pensando que era la nuestra, bajamos.

Ya en plataforma, nos dimos cuenta del error, pero al ver tanta gente en la calle decidimos darle una oportunidad.

Por la calle Takeshita un mar de gente caminando para todos lados. Negocios colorinches y llamativos.

Empezamos a identificar ciertos patrones comerciales. Cada tanto algún que otro comercio con una fila de gente insólitamente larga para: té con pelotitas, crepes o hasta algodón de azúcar de tres colores. Imaginarán nuestras caras…

También cruzan por el barcito donde podés tomar un café acariciando animales, etc. Obvio, terrible fila también. Odiamos las filas. No, gracias…

Por suerte en los lugares que paraban las chicas no estaban ni los Decepticons.

Unos minutos en Shinjuku

Habiendo sorteado un buen rato en Harajuku, su prima hermana no nos iba a dejar mucho que hacer.

Ya acumulábamos cansancio, almuerzo encima (tocó McDonald’s, algo de ‘carne’ para variar, y cajita feliz), y bastante sol que nos venía pegando duro y parejo, por suerte (tokyo-madera).

Así que sólo una vueltita por otro extensísimo centro más y a casa.

Tuvimos intenciones de recorrer otro lugar, frente a la bahía de Tokyo, donde se ve el Rainbow Bridge y la Estatua de la Libertad, junto a otras cosas más, pero el JR Pass no lo cubría.

Hicimos double-check en el mapa y, efectivamente, no podíamos ir si no pagábamos más. Así que a casa nomás, a descansar y armar valijas, pues al día siguiente tocaba Shinkansen (tren de alta velocidad) a otra ciudad.

 

Agradecemos a Alejandro y Silvina de OjosMarronComun por contarnos su experiencia de viaje.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *