Canterbury-Dover-Cambridge

Cambridge

Estuvimos dos noches en Canterbury porque fue el lugar que elegimos como parada de descanso del viaje, debido a que los niños venían durmiendo hacía tres noches seguidas en diferentes lugares. Nos alojamos en el Castle House Hotel y fue el único hospedaje que nos brindó un servicio de desayuno incluído en la tarifa. De todas formas, con el diario del Lunes, llegamos a la conclusión que nos equivocamos.

En primer lugar Canterbury no necesita dos días para ser recorrida, con uno solo basta. Por otra parte, el hotel tenía una habitación pequeña para nosotros cuatro y no contaba con cocina ni heladera. Lo cómodo era que contaba con estacionamiento propio y eso sí lo hacía práctico.

Queremos hacer mención especial al tema del alojamiento. Aprendimos de esta experiencia que cuando se trata de una parada estratégica para descansar, lo ideal es que el albergue sea un acogedor apartamento que esté bien ubicado y que cuente con cocina equipada y, dentro de lo posible, que tenga ducha con bañera (para darles un buen baño a los pequeños).

Sinceramente, cuando comenzamos a planificar nuestro viaje a Londres, nos encontramos que entre dos y tres meses antes de viajar, la oferta hotelera era bastante limitada y ya había muchos alojamientos reservados. Esto significaba que había que elegir entre lo que quedaba. Me dijeron que Septiembre es un mes de temporada alta para los ingleses y eso explicaba la escasa oferta.

Nos sorprendió que en todas nuestras estadías ningún hospedaje proporcionó el servicio de frigobar que es tan necesario para nosotros a la hora de guardar la leche abierta de los niños. De todas formas, nos adaptamos.

Canterbury
Canterbury

Luego de asentarnos en el hotel, aunque no muy convencidos con nuestra elección, salimos a caminar por Canterbury. Su centro tiene un encanto especial, aunque nos pareció que era el lugar más sucio que habíamos visitado hasta entonces ya que observábamos una importante cantidad de papeles y basura en la calle.

Muchas de las principales atracciones turísticas de la ciudad cierran algunos días, o tienen horarios acotados, por eso es recomendable saber elegir qué día visitar Canterbury. Entre ellos se destacan:

  • La Abadía de San Agustín (sólo abierta los Sábados y Domingos).
  • The Beaney House of Art (cerrado los Lunes).
  • El Castillo de Canterbury.
  • La Catedral de Canterbury (abre todos los días aunque los Domingos tiene un horario muy acotado. Es hermosa y nos dio pena que no pudimos conocer su nave ya que había un acto de colación en su interior).
  • The Canterbury Tales (cerrado los Lunes y los Martes).
  • El Westgate.
  • Paseos en Góndola por el río.

En cuanto a la alimentación, nuestros dos almuerzos fueron sándwich en una plaza al mejor estilo picnic y nuestras cenas fueron la primera en un McDonald’s (para salir del paso, aunque Joaco estaba feliz) y la segunda en un restaurante de comida hindú. La última cena fue nuestra mejor noche en Inglaterra. Los niños comieron y se portaron bien y nosotros disfrutamos la rica comida y el vino que ordenamos.

El segundo día, luego de visitar la Catedral y sin demasiado para hacer, nos fuimos a conocer los famosos acantilados de Dover que se encuentran a media hora en auto de Canterbury.

Camino a los acantilados se alza en una suerte de empalizada, uno de los principales castillos de Inglaterra. Nosotros no ingresamos porque los niños estaban dormidos en el auto y hay cosas que, viajando con hijos, hay que saber resignar. Desde la ruta se ve la imponente construcción. El Castillo abre de 10 a 16 horas y los Lunes y Martes se encuentra cerrado.

Llegamos a los acantilados y los niños seguían profundamente dormidos y cómo nos dio pena despertarlos nos separamos para llevar a cabo la visita. Primero fue Berchy y yo me quedé con ellos en el auto.

Los acantilados son blancos y muy bonitos, habíamos leído que en un día diáfano pueden verse desde la costa francesa. Están bordeados por el Canal de la Mancha y se puede apreciar también su puerto cuando se camina por los acantilados. La verdad es que no nos pareció que fuera un paseo indicado para ir con niños. La caminata no es apta para ir con carro de bebés pero además nos dio la sensación de ser un poco peligrosa para los pequeños .

Como nuestros hijos seguían durmiendo en el auto, al terminar nos volvimos a Canterbury. Obviamente que no podemos desconocer que nuestro paseo por Dover fue corto y rápido. Pero así y todo no lo recomendamos para ir con criaturas muy chicas.

Al otro día y despidiéndonos de Canterbury, empacamos nuestras pertenencias en el auto y nos dirigimos hacia Cambridge en un viaje de dos horas en auto. Fuimos directo hacia allí sin parar en la ruta.

Cambridge
Cambridge

Cuando llegamos aparcamos en el Grafton Center, un importante centro comercial en donde hay un amplio estacionamiento, que nos quedaba a menos de 200 metros del apartamento que habíamos rentado. Ya sabíamos que no íbamos a usar para nada el vehículo durante nuestra estadía en Cambridge.

Lo que aconsejamos como un infaltable para hacer en esa ciudad es ingresar al King’s College, uno de los colegios que conforman la famosa Universidad y que abre sus puertas para el turismo. La entrada tiene un costo de 11 libras esterlinas. Es una excursión que merece la pena hacer. Además tiene el King’s College Chapel, una capilla gótica que muchas veces se muestra como emblema de la ciudad. Cuando nos dejamos llevar por la infraestructura de Cambridge llegamos andando al río Cam, al Mathematical Bridge y al Puente de los Suspiros.

Ya cansados porque sentíamos el final del viaje, nos fuimos a descansar para preparar nuestro regreso a Londres. 

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