Córdoba

Dejamos Sevilla y nos despedimos de la familia para dirigirnos a la increíble ciudad de Córdoba que se encuentra a poco más de 130 kilómetros de distancia.

Córdoba es un lugar muy particular, en ella se puede apreciar el pasado islámico durante la Edad Media. Recordemos que los españoles lucharon en su tierra contra los musulmanes, en una guerra de casi 8 siglos.

Esta peculiar urbe respira cultura árabe por donde se la mire, pero también puede verse en ella los vestigios romanos.

Dónde nos alojamos…

Hotel Mezquita
Hotel Mezquita

Decidimos estar dos noches en este encantador rincón andaluz. Y preferimos alojarnos en un hospedaje que estuviera bien ubicado.

Elegimos Hotel Mezquita, que se encuentra literalmente frente a la mezquita de Córdoba. Lo recomendaríamos una y mil veces, y lo elegiríamos, sin dudas, cien veces más.

Su ubicación es excelente pero además su decoración, su ambientación y sus servicios son muy buenos. Tenía desayuno pero no estaba incluido en la tarifa. Encontramos el hotel a un precio súper accesible. Lo bueno de viajar en temporada baja (invierno) es que los precios son mucho más económicos que ir en otra fecha.

Córdoba nos trató muy bien y es muy acogedora para ir con bebés o niños.

10 imperdibles de Córdoba

1. Ni bien llegamos, dejamos el equipaje en el hotel y nos fuimos a andar por la ciudad. Cayendo la tarde aprovechamos e ingresamos al Alcázar de los Reyes Cristianos, construido en el siglo XIV. Pagamos cerca de 5 euros la entrada. Y la visitamos siendo casi de noche. Luego caminamos un poco por la ciudad, cenamos en un restaurante muy reconocido y nos fuimos a descansar.

2. Al otro día nos preparamos para la célebre Mezquita de Córdoba, es la principal atracción turística de la ciudad. Es una de las mezquitas más grande del mundo y a su vez, es la Catedral de Córdoba. Lleva tiempo recorrerla. Por este motivo preferimos hacerla por separado. Berchy fue por la mañana mientras yo me quede con Joaco paseando y luego fui yo, mientras ellos dormían una siesta. No sacamos ticket con antelación y nos pareció que no es necesario. Las audio guías fueron importantes como para podernos interiorizar en el tema. A primera hora del día su acceso es gratis pero por poco tiempo. La entrada tiene un valor de 10 euros por adulto y los menores de 10 años ingresan gratis.

3. Muy cerca de la mezquita se alza el Puente Romano que atraviesa el río Guadalquivir. Es precioso verlo tanto de día como de noche. Lo mismo caminarlo de punta a punta.

4. En el puente se halla emplazado la Torre de Calahorra que supo ser una fortaleza islámica que cuidaba el paso del puente. Hoy es una torre museo, nosotros decidimos no ingresar por una cuestión de incomodidad a la hora de subir las escaleras con el cochecito. No es imposible hacerlo, por supuesto, pero no nos despertó demasiado interés.

5. Del otro lado del puente se erige la Puerta del Puente que es una de las 3 puertas de la ciudad. Ésta, junto al puente y la Torre, constituye un conjunto declarado Bien de Interés Cultural.

6. Andalucía se destaca por sus patios andaluces cuyas decoraciones tienen estilos romanos y estilos árabes. Pero lo más destacado de ellos es que se cuelgan una importante cantidad de plantas sobre las paredes. Muchas calles cordobesas tienen este tipo de ornamentación. La más famosa es la calleja de las flores, que además es muy angosta y se ubica a metros de la Mezquita-Catedral.

7. Su plaza principal se llama la Plaza de la Corredera, en donde fuimos ambos días a visitarla. Se puede ingresar a través del Arco Bajo o el Arco Alto.Tiene una excelente combinación de colores en toda la plaza. Sin dudas es un punto de referencia de Córdoba y un lugar en donde no se puede pasar por alto.

Templo Romano
Templo Romano

8. También decidimos ir a conocer el Templo Romano de Córdoba. Se encuentra a 100 metros de la Plaza de la Corredera. Es un conjunto arqueológico que se encuentra junto al Ayuntamiento. Es gratis y está enclavado en plena urbe. No lleva mucho tiempo.

9. Seguimos caminando hacia la Plaza de las Tendillas, ya que estaba a 300 metros del Templo. Su famoso reloj canta la hora pero con música de guitarras. Esta plaza se conecta con las principales avenidas comerciales.

10. De regreso, aprovechamos para visitar la Sinagoga. Su entrada es gratuita y aunque el recorrido es corto, vale la pena conocerlo. Se halla dentro de la judería, que ya es un paseo en sí mismo.

Restaurantes

En cuanto a las comidas tuvimos la oportunidad de conocer dos restaurantes ubicados en el casco histórico.

La primera noche cenamos en el Bodegas Mezquita. Acogedor lugar.

La noche siguiente cenamos en el famoso restaurante llamado El Caballo Rojo. La cena no es barata pero nuestros familiares nos dijeron que no podíamos dejar de ir a comer allí. Probamos platos que pensé que nunca iba a comer, cómo por ejemplo rabo de toro. Nos atendieron de maravilla y tuvimos la suerte de ser la única mesa ocupada en todo el restaurante.

Consejo muy de papis

Nos habíamos olvidado el cambiador del bebé en el primer restaurante. Por suerte, cómo nos íbamos a quedar un día más, pudimos recuperarlo al día siguiente.

Cuando viajamos con niños llevamos muchas cosas. Cuanto más elementos transportamos, hay más probabilidad de perder pertenencias. Lo ideal es llevar cosas que no tengan demasiado apego familiar.

Mejor no llevar el cambiador que le regaló la tía, ni la manta que le tejió tu amiga. Tampoco su chiche preferido. Nosotros nos armamos de un conjunto de cosas de viaje, que sabemos que tranquilamente se pueden perder o romper, y eso no nos modificaría el humor ni nos arruinaría el día en caso que sucediera.

Viajar con niños ya de por sí es complicado. Si a esa complicación de base, le sumamos otras, el viaje puede ser estresante. Sabíamos que íbamos a recuperar el cambiador, pero en caso de no hacerlo, ya estábamos dispuestos a comprar otro.