Génova con bebés

Génova

Dejando la elegancia y sofisticación de Verona emprendimos un viaje de 290 kilómetros para dirigirnos a Génova. Después de mucho pensarlo, decidimos no ir a visitar Milán y posponerlo para otro próximo viaje ya que no nos alcanzaba la cantidad de días que disponíamos para viajar.

Obviamente fue una ardua tarea elegir qué ciudades conocer y cuáles no. Ese es un trabajo que hacemos con antelación. A veces podemos dejar algún detalle librado al azar, o desviarnos en algún momento del camino. Pero en líneas generales, al viajar con los pequeños, preferimos organizarnos y reservar todo desde Buenos Aires. El temor a no encontrar alojamiento nos lleva a planificar el itinerario de esta forma. Además luego de la experiencia en Cádiz (post en la categoría de España) aprendimos que siempre es mejor tener todo proyectado.

Desde que viajamos con hijos comenzamos a reducir la cantidad de tiempo de vacaciones porque entendimos que a ellos se les hace muy largo y muy pesado si superan los 15 días lejos de casa. Dada nuestra experiencia llegamos a la conclusión que 10 es el número indicado de días para viajar y más de 15 se les hace agotador a los niños tan chiquitos.

Volviendo a nuestro plan de ruta, con casi tres horas de impecables rutas llegamos al hotel. En esta ocasión nos alojamos en el Best Western Hotel Metrópoli. Está muy bien ubicado, a pasos de la principal peatonal de la ciudad. Sin embargo, la habitación familiar que nos tocó realmente era muy pequeña para nosotros, lo que hizo que no estuviéramos demasiado cómodos. Pero por una noche sola, estaba bien.

SOBRE GÉNOVA

La entrada a Génova es preciosa. Pertenece a la región de Liguria y es la capital de la misma. Es una ciudad puerto que se alza al pie de las montañas.

La verdad es que su Casco histórico y la zona del puerto nos pareció un poco sucia comparada al resto de los destinos que ya habíamos conocido.

Por otra parte, nos dió la sensación de ser un tanto insegura. Realmente cuando comenzó a caer la tarde decidimos entrar al hotel y quedarnos allí porque no sentimos la tranquilidad que veníamos teniendo en las otras ciudades. Cabe aclarar que no tuvimos ningún inconveniente, ni siquiera hemos visto ningún hecho poco fortuito, pero simplemente nos dio esa apreciación. Y como generalmente nos dejamos llevar por las intuiciones, decidimos no salir a pasear por la noche.

Estuvimos pocas horas en Génova porque llegamos pasado el mediodía y nos fuimos a la mañana siguiente, bien temprano.

ACUARIO DE GÉNOVA

Aquario di Génova
Aquario di Génova

Lo primero que hicimos fue ir caminando a conocer el acuario, promesa que le habíamos hecho a Joaco antes de viajar. El Acquario di Génova es el más grande de Italia y el segundo más grande de la Unión Europea.

Cierra sus puertas entre las 20:00 y las 21:00 horas de acuerdo al mes del año. Se ubica en el muelle Spínola, en la zona del antiguo puerto por lo que se ve los galeones amarrados antes de llegar.

La visita dura aproximadamente entre 2 y 3 horas. Es muy accesible para hacerlo con carros de niños. Tiene muchas rampas y ascensores en todo el recinto.

El precio es un tanto elevado pero la verdad es que a los chicos les encantó. El ticket de adultos vale 26 euros, los niños pagan 13 euros y los menores de 4 años entran gratis. Por suerte Joaco tenía 3 años y Luigi 6 meses, así que nos ahorramos sus entradas.

El acuario está en impecables condiciones. No tuvimos que hacer cola para sacar los boletos ni para ingresar al mismo.

También pueden conocerse la Biosfera (ecosistema tropical) y la Galata Museo del Mar. Nosotros no lo hemos hecho por una cuestión de tiempos. Pero existen ofertas que incluyen la entrada a las tres atracciones.

OTROS PASEOS

Luego de la excursión, recorrimos la zona del antiguo puerto en donde está el Palacio San Giorno, que es uno de los edificios de mayor importancia en Génova.

Fuimos también a una plaza en donde había juegos de niños. Ellos anduvieron divirtiéndose un poco más y dimos unas vueltas en la calesita. Joaco no quería dejar de jugar.

Finalmente, volvimos caminando y retomamos por la célebre vía Garibaldi, que es un paseo peatonal, convertida en Patrimonio de la Humanidad, declarada por la UNESCO. También es conocida como Strade Nova. Es bastante estrecha y en ella se erigen los Palacios Rolli, que son casas aristocráticas convertidas en museos abiertos al público. Hay edificios tanto renacentistas como barrocos que van dándole belleza a esta vía.

La verdad es que, como dijimos, estuvimos poco tiempo en esta ciudad y el Acuario nos llevó casi 3 horas de paseo. Eso implicó que nos quedaran muchas cosas por conocer de la lista. Además, cómo decidimos no transitar de noche, el tiempo se redujo aún más. Fue muy poco el margen de horas para recorrer y fue la primera vez que no cumplimos con el objetivo.

De todas formas le sugerimos la lista de pendientes que nos quedaron:

  • la Catedral de San Lorenzo, construida en el Siglo XII.
  • la Piazza de Ferrari, que se sitúa entre el Centro moderno y el casco histórico.
  • El Palacio Real, que sólo conocimos por fuera pero no accedimos a su interior.
  • la Casa de Cristóbal Colón.

Cuando se hizo de noche volvimos rápido al hotel para darnos un buen baño.

Al otro día teníamos que estar listos a la mañana, bien temprano… la torre inclinada nos esperaba.

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