Roma: últimos días

Llegando a Roma

El viaje de Pisa hacia Roma fue el más largo de todos. Duró aproximadamente 4 horas ya que entre ambas ciudades hay una distancia de 348 kilómetros.

Llegamos a la capital italiana cerca del mediodía y fuimos directamente a entregar el auto alquilado en la oficina de rentas. Desde allí nos tomamos un taxi y nos dirigimos hacia el hotel que teníamos reservado.

Alojamiento

Fontana di Trevi - Roma
Fontana di Trevi – Roma

Esta vez nos alojamos en el Hotel Fontana, localizado exactamente frente a la famosa Fontana di Trevi. Lo más lindo de este hospedaje, además de su ubicación, era el pequeño desayunador con vistas a la Fontana. Momento mágico.

La Fontana di Trevi es un monumento escultural, de estilo barroco, en el que siempre hay muchas y muchas personas. Tiene una concurrencia altísima y en cualquier momento del día. Sólo desde la madrugada hasta el alba hay poca gente. Así pudimos verla cada mañana mientras desayunábamos.

Hay un famoso mito que dice que si arrojas una moneda a la fuente, vuelves a Roma. Nosotros tiramos miles, salvo las primeras dos, todas las demás fueron monedas argentinas. A Joaco le encantaba la hazaña, y estando tan cerca nos pedía jalar monedas cada dos por tres.

Últimos días en Roma: itinerario

Los últimos dos días en Roma nos dedicamos a hacer lo que habíamos dejado pendiente de forma adrede.

A 600 metros de nuestro hotel estaba el Panteón Romano, al que fuimos por supuesto, caminando. Este templo se lo conoce también con el nombre de Panteón de Agripa.

La entrada es gratuita pero se exige no entrar con prendas cortas ni con los hombros descubiertos. Recordemos que en muchos lugares religiosos de Italia sucede lo mismo. Pero por lo general, las iglesias suelen prestar túnicas para cubrirse y poder ingresar. De todas formas, recomendamos que tengan en cuenta cómo vestirse si quieren visitar un monumento religioso.

En la calle del Panteón hay muchos artistas callejeros que brindan un show aparte. Todo el contorno es digno de conocer.

A pocos minutos de allí se encuentra la Plaza Navona, de estilo barroco. En ella se hallan fuentes, esculturas y edificios que la hacen hechizante. Muy cerca se encuentra también el Museo de Roma pero hay que tener en cuenta que cierra los días Lunes.

Seguimos caminando hacia la Piazza Campo dei Fiori la cual se destaca por su mercadillo. Sin embargo, durante la noche se convierte en un polo gastronómico importante.

Nos acercamos hasta el Palacio Farnesio, que es la embajada de Francia. Está a la vuelta del Campo dei Fiori y es un imponente edificio del Siglo XVI.

Roma es una mezcla perfecta del pasado y presente. La modernidad convive con la antigüedad y eso se refleja en cualquier calle que uno puede transitar.

Es pequeña por lo que todo puede hacerse a pie. Nosotros pateamos toda la tarde y luego nos pegamos la vuelta hacia el hotel. Siempre lo hicimos con el cochecito de hermano, que si bien es gigante, nos resultaba cómodo para transportar a ambos niños juntos.

Nos aseamos, nos cambiamos y salimos a cenar. Caminamos también de noche por esta hermosa ciudad. En ningún momento tuvimos ni vimos ningún episodio de inseguridad. Realmente íbamos muy tranquilos y confiados paseando con nuestros hijos.

Ciudad Estado del Vaticano - Roma
Ciudad Estado del Vaticano – Roma

Al día siguiente coincidía que era Domingo. Por lo tanto teníamos destinada toda la mañana para ir a la Ciudad Estado del Vaticano.

Sólo quisimos ir a conocer la plaza San Pedro y a esperar el Ángelus del Papa Francisco (dejamos los museos vaticanos y la Basílica De San Pedro para otro viaje). Después de mucho indagar y asesorarnos llegamos a la conclusión que las colas, las escaleras y el tiempo, hacen que sea un paseo un tanto complejo para hacerlo con niños tan pequeños.

Así que con la decisión tomada nos fuimos hasta la plaza San Pedro. El Ángelus es una homilía de 20 minutos que culmina con una bendición general. El papa saluda desde el balcón en varios idiomas y la realiza todos los Domingos a las 12:00 del mediodía siempre que esté en Roma.

Justamente ese día no estaba!!! Después de esperar comenzamos a preguntar a la gente si sabían por qué no salía al balcón. Y así fue que nos enteramos que el Papa estaba visitando Bolonia, ciudad que habíamos conocido unos días antes.

Nos había salido bastante mal toda la planificación porque calculamos de forma adrede estar allí un Domingo pero no nos percatamos que el máximo Pontífice podía estar de viaje. Así que les recomendamos que apunten este consejo y chequeen la agenda del Papa.

Castillo y Puente de Sant'Angelo - Roma
Castillo y Puente de Sant’Angelo – Roma

Con cierta desilusión decidimos almorzar algo allí y nos fuimos caminando para el Castillo de Sant’ Angelo que se alza a orillas del Río Tíber.

Es un monumento romano cuya entrada tiene un valor de 14 euros. El primer Domingo de cada mes se puede ingresar gratuitamente. En su interior tiene partes en donde no es accesible para personas discapacitadas. Los Lunes está cerrado.

Allí le compramos el disfraz de gladiador a Joaco quien se lo puso en el mismo momento y paseó con el atuendo puesto toda la tarde.

La entrada también puede conseguirse a través del Roma Pass que es una tarjeta turística cuyo valor es de casi 40 euros y ofrece el ingreso a las excursiones que están asociadas con dicha tarjeta, diferentes descuentos y boleto para determinados medios de transportes. Tiene una validez de 72 horas y se consiguen en las atracciones turísticas ligadas a la tarjeta.

Después de mucho evaluarlo decidimos no adquirirlas porque uno nunca sabe cómo son y cómo pueden ser los tiempos cuando se viajan con dos niños tan pequeños.

Luego del Castillo, cruzamos el puente Sant’ Angelo que data del Siglo II d. C. y caminamos de regreso mientras recorríamos calles nuevas y rincones que no habíamos visto.

Por la noche salimos a cenar nuevamente para despedirnos de tan hermoso viaje. Al otro día nos esperaba nuestro vuelo hacia Buenos Aires.

El viaje había sido un éxito rotundo. Italia nos había tratado increíble y Roma nos había conquistado.

Sinceramente la habíamos pasado mucho mejor de lo que esperábamos.

Hermosa Pisa

Lo primero que me dijeron mis amados padres (quienes habían tenido la oportunidad de ir a Europa una vez en su vida) fue que, para conocer Pisa sólo se precisa un par de horas y que con una tarde sola, alcanza. Pero como buena hija que soy, no les hice caso y planifiqué estar dos días completos en esta agradable ciudad.

Por lo general los padres siempre tienen razón, pero en este caso se equivocaron rotundamente. Nos encantó estar ambas noches en este hermoso lugar.

Tuvimos casi dos horas de viaje en auto para llegar ya que veníamos desde Génova, lugar que se encuentra a 163 kilómetros de distancia de Pisa.

ALOJAMIENTO Y PARKING

Vista desde Terraza del Gran Hotel Duomo
Vista desde Terraza del Gran Hotel Duomo

Después de tanto pensarlo, elegimos el Gran Hotel Duomo ubicado en pleno casco histórico y a pocos metros de la Torre Inclinada. Es un hotel que se nota que ha sido de categoría en los años anteriores, aunque ahora permanece un poco anticuado. De todas formas, tiene una excelente localización, muy buenas instalaciones y un servicio súper profesional.

Cuenta con desayuno incluido y parking, algo que es muy codiciado a la hora de llegar con un auto rentado.

Como hemos comentado en otros post, en Italia existen zonas de tránsito limitado en la que sólo pueden circular los autos autorizados. Generalmente son calles de mucho tráfico, sumamente turísticas o ubicadas dentro del casco histórico.

Si un turista se aloja en un hotel que está dentro de esta zona restringida, es necesario solicitar la autorización para poder acceder a ella sin recibir multas. Habitualmente, los trámites para dicho permiso lo gestiona directamente el alojamiento con la policía local. Les recomendamos ponerse en contacto con la conserjería del hospedaje para resolver dudas.

Nosotros teníamos realizado todo el papeleo como correspondía. Sin embargo, un año después del viaje, nos llegó a nuestra casa una multa desde la ciudad de Pisa.

Por suerte teníamos los correos electrónicos de la reserva y el hotel se encargó de tramitar todo lo necesario para quitarnos la multa. Y así fue.

Lo más lindo del Gran Duomo Hotel es su impactante terraza en el piso superior con vistas a la famosa torre.

Fue un placer poder tomar una cerveza o un trago en ese rincón. Lo hemos podido hacer por separado porque con los niños se nos complicaba un poco la logística. También nos sirvió para relajarnos de la vorágine del viaje y así Berchy y yo pudimos tener un tiempito para cada uno.

TURISMO EN PISA CON NIÑOS

Esta ciudad nos encantó y nos encantó. Como siempre decimos, influye mucho cómo uno se siente en ese destino para llegar a una apreciación del lugar. Allí la pasamos espectacular y por ende, Pisa nos enamoró.

Piazza dei Miracoli
Piazza dei Miracoli

La Piazza dei Miracoli es el epicentro en donde se alza la torre, el baptisterio, la catedral y el camposanto. Todo parece tener un filtro fotográfico permanente.

El color verde de la plaza tiene una combinación perfecta con la peculiar tonalidad de estos edificios que, cuando los ilumina el sol, tiene un tinte aún más bello.

Lo primero que hicimos fue ir ahí. Preferimos no subir a la torre porque está prohibido para menores de 8 años y además no teníamos ganas. Nos gustaba verla desde abajo.

También fuimos a la catedral, (que la verdad es muy linda) y al baptisterio. Habíamos sacado la entrada allí mismo en la boletería.

Al otro día fuimos a conocer el camposanto (claustro y cementerio). Este ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Al estar tan cerca de esta plaza íbamos cada vez que queríamos. Pudimos verla de noche e incluso tuvimos la suerte de encontrarla torre iluminada. Es todo tan bonito, que sin dudas vale la pena ir a conocer si andan cerca.

Cómo estuvimos dos días en esta espléndida ciudad, cuna natal del astrónomo y matemático Galileo Galilei, aprovechamos para ir a recorrer otras zonas.

Baptisterio
Baptisterio

Caminamos hasta la Piazza dei Cavalieri en donde se encuentra el Palazzo della Carovana, que actualmente es sede de la universidad de Pisa.

Luego bordeamos el calmo Río Arno y pasamos por la puerta de palacios tales como el hermoso Palazzo Agostini y el Palacio Blu (museo de arte).

Una vez que llegamos al ponte di mezzo, nos dirigimos hacia la calle Borgo y avanzamos por Iglesias como la conocida San Miguel del Burgo.

La Borgo Stretto es una antigua calle con un particular encanto y aires medievales. Es una calleja comercial en donde uno puede encontrarse con negocios de todo tipo. Es un paseo muy ameno.

En Pisa nos tocaron unos días geniales. Pudimos andar ligeros de ropa gracias a la agradable temperatura que hacía.

En cuanto a la comida, almorzamos y cenamos en distintos restaurantes. Y ambos desayunos los tomamos en el hotel que tenía un amplio desayunador.

La última tarde merendamos tipo picnic en la Piazza dei Miracoli, junto a la catedral y a la torre. Estuvimos sentados, tomando fotografías y jugando al fútbol con una pelota de trapo.

Joaco quedó enamorado de la Torre inclinada, nos daba mucha gracia que le gustara tanto. Creemos que en parte se debió a su ansiedad por este viaje que comenzó unos meses antes de volar. Esta odisea estaba colmada de fantasía e imaginación y era una búsqueda permanente de gladiadores, calles de agua, y torres inclinadas. Estaba feliz de haberla encontrado. Le regalamos una torre con luz, que saben vender en los puestos comerciales.

Antes de irnos, anduvimos en carro a pedal que alquilamos por un rato y dimos una vuelta en este medio de transporte.

Finalmente tomamos la ruta para dirigirnos a Roma. Ya estábamos en la recta final de este viaje, nos quedaban tan solo dos días.

Cuando dejamos Pisa lo hicimos muy contentos. Italia es hermosa y siempre la pasamos bien, pero creemos que como familia, en este hermoso rincón itálico, ha sido el lugar en donde mejor la pasamos.

Venecia con lluvia

Tanto nos habían dicho sobre Venecia… Que no llevemos el carro de paseo; que con un solo día basta conocerla; que es una de las ciudades más hermosas del mundo; entre otros tantos comentarios que para lo único que sirvieron fue, para confundirnos.

Dejamos Bolonia y con casi dos horas de viaje (155 kilómetros) llegamos al aparcamiento para dejar nuestro vehículo. Recordemos que no hay forma de llegar a Venecia en automóvil, en ella sólo hay canales que unen esta ciudad.

LO QUE TENÉS QUE SABER SI VAS A VENECIA CON NIÑOS

Vaporetto-Venecia
Vaporetto-Venecia

Elegimos el Parking Tronchetto, estacionamos y dejamos allí una de las dos maletas y el carro de paseo. Ese fue el gran error que cometimos en todo nuestro viaje. Unos amigos nos habían recomendado no llevar el rodado de los niños, porque tantas escaleras sólo generaban incomodidad. Nosotros en cambio, aconsejamos todo lo contrario. No duden en llevar el cochecito de bebé.

Salimos del aparcamiento y nos fuimos a tomar el Vaporetto que es el transporte público de la localidad y que navega sobre el Gran Canal, principal arteria de Venecia. Ahí mismo nos dimos cuenta del error cometido porque en esta embarcación se puede acceder cómodamente con el carro sin necesidad de ser plegado. En menos de una hora ya nos habíamos arrepentido de haberlo dejado en el auto.

El valor del Vaporetto es de 7,50 euros y el horario de funcionamiento es de 4:30 a 00:30 horas. Cuenta con varias líneas de transporte. Luego de varias paradas, bajamos del Vaporetto y fuimos a dejar las maletas al hotel.

Venecia con lluvia
Venecia con lluvia

El hospedaje que elegimos se llama A Tribute to Music, es un muy lindo hotel ubicado sobre el Gran Canal. La habitación era cómoda y el baño era aún mejor, teníamos el desayuno incluido y wifi gratis. Lo único que no nos había gustado era la atención del conserje, que dejaba mucho que desear.

Fuimos a caminar por el Gran Canal y nos daba aún más pena haber dejado la carriola, porque las veredas eran amplias y accesibles (en Florencia nos había resultado aún más complicado transportar el rodado del bebé). Además llevar a Luis en brazos no era un buen plan sumado que Joaco, en muchos tramos, se cansaba de caminar. Encima había comenzado a nublarse hasta que pronto empezó a garuar. Aún más necesario nos resultaba el carro de paseo porque con el cobertor de lluvia los niños estarían cubiertos del agua.

Tratando de ponerle buena onda a tan mal plan, ingresamos a un restaurante aprovechando que era la hora del almuerzo mientras esperábamos que cambiara el clima. Pero la lluvia no cesó hasta recién el día siguiente. Llovió todo el día y eso nos limitó un montón. Nuestro paseo estuvo muy condicionado por el pronóstico. Compramos un paraguas y un piloto para Joaco y cuando mermó un poco el agua salimos a pasear.

COSAS PARA HACER

Vista desde el hotel
Vista desde el hotel

Fuimos a conocer el famoso Puente de los Suspiros y el Puente del Rialto. Nos dejamos llevar por la calles internas andando, pero como el tiempo no colaboró tuvimos que resignar algunos planes como por ejemplo el paseo en góndola. Durante Mayo a Septiembre el pronóstico en Venecia es agradable pero hay abundantes lluvias, aunque éstas también son frecuentes durante el invierno. Las inundaciones constituyen una amenaza para la ciudad.

Venecia está formada por más de 100 islas. Las islas de Murano y Burano son las más visitadas por los turistas, pero nosotros no las pudimos conocer. Está repleta de canales unidos por puentes, que en su mayoría no tienen más de cinco o seis escalera para subir y para bajar. Y es bordeada por magníficos Palacios como por ejemplo el palacio Grassi y el palacio Ducal.

Después de nuestro paseo bastante frustrado, nos fuimos a la habitación. No queríamos que los niños se enfermaran por la lluvia. Así que nos dimos todos un buen baño de agua caliente. Berchy fue a comprar comida y cenamos en el hotel. De pronto se hizo de noche y dejó de llover. Es una ciudad preciosa durante la noche. Muchas personas van sólo a pasar el día y se pierden conocerla cuando sale la luna. Vale la pena poder vivir una noche allí.

Nuestra habitación tenía vistas al Gran Canal. Fue un momento divino ver pasar los cruceros a través de la ventana. Así fue como nos dormimos, con las ventanas abiertas viendo las luces de la ciudad. Otro de los recuerdos que vamos a atesorar en nuestra bitácora. Aún cuando las cosas no salen cómo uno espera, siempre se viven buenos momentos cuando se está de viaje.

Piazza San Marcos
Piazza San Marcos

Por la mañana ingresó a través de las cortinas el bendito y tan deseado sol. Así que luego de desayunar fuimos a hacer lo que no pudimos el día anterior. Nos dirigimos hasta la Plaza San Marcos. En ella está la Basílica con el mismo nombre, construida en el Siglo IX. Su entrada es gratuita aunque acceder a zonas como el museo y el tesoro deben abonarse aparte.

En la plaza está también el Campenile, (campanario de San Marcos que mide aproximadamente 100 metros. Su acceso tiene un valor de 8 euros) y el Palacio Ducal , de estilo gótico que ha sabido ser una prisión. La Edad Media se refleja sin dudas, en esta plaza.

Terminando nuestra estadía en Venecia fuimos a recoger el equipaje y nos tomamos el Vaporetto para regresar al Parking Tronchetto. Nos subimos al auto y nos fuimos a Verona.

Habíamos entendido algo después de esta experiencia… muchas veces los consejos es mejor dejarlos un poco de lado, y es preferible dejarse llevar. Así mismo es sano saber que hay planes que no salen como uno lo espera.

Cuando las personas dicen que viajar con hijos tiene ciertas limitaciones, probablemente se refieran a casos como lo que nos sucedió en Venecia. Es verdad y tienen razón, pero tenemos una respuesta para ese tipo de comentarios: “es preferible hacerlo así, que no hacerlo”.  Además, siempre hay momentos para atesorar cuando viajamos con nuestros hijos.

Florencia en dos días

Dejamos finalmente Siena para dirigirnos a la famosa ciudad de Florencia, capital la región de La Toscana. La distancia entre una y otra es de unos 80 kilómetros, lo que se tradujo en un viaje corto, de poco más de hora.

Decidimos estar dos noches en este nuevo destino. Habíamos leído en distintas páginas Web que un día solo no alcanza para recorrerla. También nos habían comentado algo similar nuestra gente amiga que habían tenido la oportunidad de visitarla. A nosotros no nos pareció lo mismo. Por supuesto que cada uno tiene sus percepciones y sensaciones pero, con el ¨diario del Lunes¨, llegamos a la conclusión que con un sólo día completo, es suficiente.

Florencia nos recibió con un clima muy agradable. Es una ciudad en donde brilla el Renacimiento y es considerada una de las más hermosas del mundo, de hecho su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 1982. Cuna de los Médici, se respira arte por cualquiera de sus calles y rincones.

Nos alojamos en el Relais Hotel Centrale, ubicado a 600 metros del Duomo. El hotel no poseía servicio de aparcamiento por lo que estacionamos el auto en un parking a 150 metros de allí. Es un alojamiento lindo, con habitaciones cómodas y decoración de estilo. Tenía desayuno incluido y la habitación estaba ubicada en planta baja, por lo que podíamos llegar hasta la puerta de la misma con el coche de niños.

La capital toscana no nos pareció demasiado práctica para el carro de paseo. No tanto por cuestas y empedrados sino porque la mayoría de sus aceras son demasiado angostas y un rodado grande como el cochecito de hermanos, casi que no entraba en la vereda. Ante un umbral sobresalido, era necesario bajar el cordón. Todo eso hacía un tanto dificultosa la caminata.

De todas formas, nos movimos a pie por toda la ciudad. Las atracciones turísticas que por una cosa u otra elegimos conocer fueron:

Río Arno-Florencia
Río Arno-Florencia

El célebre Puente Vecchio que atraviesa el río Arno. Es sin dudas el emblema de Florencia. En él hay distintas tiendas comerciales y el Corredor Vasariano. Tanto en el Puente como en la costanera del Arno, hay miles de personas. Esta ciudad recibe un número importante de turistas. Nuestro consejo es hacer las visitas durante la tarde, porque hay contingentes de extranjeros que sólo pasan el día por allí y esto significa que, por la mañana las atracciones turísticas desbordan de gente pero luego disminuye significativamente por la tarde. 

Otra de las visitas que hemos hecho ha sido al prestigioso Duomo di Firenze, llamada Catedral de Santa María Del Fiore, cuya fachada es una fehaciente obra de arte. Data del último período de la Edad Media, pero tuvo construcciones en la primera parte de Edad Moderna, e incluso en el Siglo XIX. El interior no condice con su soberbia fachada. En ella se siente un clima de austeridad que no es muy compatible con el exterior.

Duomo de Florencia
Duomo de Florencia

La entrada a la Catedral es gratuita. Si quieren acceder la cripta, la cúpula, el baptisterio, el campanile y el Museo, deben abonar el ticket. Los menores de 6 años no abonan. De todas formas no fuimos con ellos, por primera vez nos separábamos en el viaje. Pasado el almuerzo hicimos dormir a los niños una siesta en la habitación del hotel y primero fue Berchy a recorrer el Duomo solo. Cuando regresó me tocó ir a mí. Ambos lo hemos hecho de manera individual y relajados, sin apuros. En el horario del mediodía, la fila de gente era de menos de 10 personas, cuando por la mañana habíamos visto una cantidad de personas tal que parecía un recital de los Rolling Stones.

 

Tanto en el Duomo di Firenze como en las demás iglesias y catedrales de Italia, no está permitido acceder con ropa sin mangas, ni pantalones o polleras cortas. Piernas y hombros deben estar cubiertos por alguna prenda de vestir. Esto lo tuvimos en cuenta a la hora de armar las maletas. En caso que el pronóstico anuncie calor, pueden siempre llevar consigo un pañuelo para cubrir los hombros y unas calzas que permitan salir del paso. En algunos recintos ofrecen alguna ropa como por ejemplo túnica o pareo, para poder resolver esta cuestión y acceder así a su ingreso.

Carrousel de Florencia
Carrousel de Florencia

El primer día anduvimos por la Piazza della República, en donde se encuentra el célebre Carrousel de la ciudad. El precio es elevado pero accesible para dar un par de vueltas. A pedido de Joaco, tuvimos que volver el segundo día por unas vueltas más. Esta plaza fue un antiguo centro cívico romano. Reúne una serie de bares, restaurantes y tiendas. Para mi gusto había demasiadas palomas. Dicen que es muy bonita de noche.

A 200 metros del Ponte Vecchio aparece la Plaza de la Señoría. En ella se aprecia el Palazzo Vecchio, el Tribunal de las Mercancías (ambos edificios fueron construidos en el Siglo XIV) y el Palacio Uguccioni, entre otros. Además uno puede encontrar distintas esculturas que decoran la piazza, como por ejemplo una réplica del David.

El David - Florencia
El David – Florencia

El David original de Miguel Ángel se halla en la Galería della Academia, siendo la pieza fundamental del museo. Se erige con más de 5 metros de mármol, lo que lo convierte en una obra descomunal de la perfección y la armonía del Renacimiento. Fuimos antes del cierre, cerca de las 17 horas y realmente había una fila larga de unos casi 100 metros. Por suerte se nos acercó un empleado del recinto y nos invitó a pasar primero ya que, por los niños, teníamos prioridad en el ingreso. Eso nos ayudó mucho para poder concretar la visita.

La mayoría de los lugares brindan prioridad para bebés y niños. Es importante tener en cuenta este dato porque una cola muy extensa que implique demasiado tiempo, puede resultar un obstáculo cuando viajamos con pequeños. Esto nos sucedió en la Galería Degli Uffizi porque su ingreso significaba unos 40 minutos mínimo de espera en la fila, por eso enseguida desistimos de conocerla. Lamentablemente hay que saber resignar algunas cosas cuando viajamos con hijos.

En cuanto a las comidas, todas las hemos hecho en restaurantes, tanto cenas como almuerzos. La bebida de moda en Italia es el Aperol Spritz. En Florencia y en muchas otras ciudades italianas era muy frecuente la imagen de personas sentadas en las mesas de los bares bebiendo ese aperitivo de color naranja. Por supuesto que no perdimos la oportunidad de probarla.

Finalizada nuestra estadía en esta ciudad toscana, dejamos todo listo para continuar viaje a Bologna…

 

Génova con bebés

Dejando la elegancia y sofisticación de Verona emprendimos un viaje de 290 kilómetros para dirigirnos a Génova. Después de mucho pensarlo, decidimos no ir a visitar Milán y posponerlo para otro próximo viaje ya que no nos alcanzaba la cantidad de días que disponíamos para viajar.

Obviamente fue una ardua tarea elegir qué ciudades conocer y cuáles no. Ese es un trabajo que hacemos con antelación. A veces podemos dejar algún detalle librado al azar, o desviarnos en algún momento del camino. Pero en líneas generales, al viajar con los pequeños, preferimos organizarnos y reservar todo desde Buenos Aires. El temor a no encontrar alojamiento nos lleva a planificar el itinerario de esta forma. Además luego de la experiencia en Cádiz (post en la categoría de España) aprendimos que siempre es mejor tener todo proyectado.

Desde que viajamos con hijos comenzamos a reducir la cantidad de tiempo de vacaciones porque entendimos que a ellos se les hace muy largo y muy pesado si superan los 15 días lejos de casa. Dada nuestra experiencia llegamos a la conclusión que 10 es el número indicado de días para viajar y más de 15 se les hace agotador a los niños tan chiquitos.

Volviendo a nuestro plan de ruta, con casi tres horas de impecables rutas llegamos al hotel. En esta ocasión nos alojamos en el Best Western Hotel Metrópoli. Está muy bien ubicado, a pasos de la principal peatonal de la ciudad. Sin embargo, la habitación familiar que nos tocó realmente era muy pequeña para nosotros, lo que hizo que no estuviéramos demasiado cómodos. Pero por una noche sola, estaba bien.

SOBRE GÉNOVA

La entrada a Génova es preciosa. Pertenece a la región de Liguria y es la capital de la misma. Es una ciudad puerto que se alza al pie de las montañas.

La verdad es que su Casco histórico y la zona del puerto nos pareció un poco sucia comparada al resto de los destinos que ya habíamos conocido.

Por otra parte, nos dió la sensación de ser un tanto insegura. Realmente cuando comenzó a caer la tarde decidimos entrar al hotel y quedarnos allí porque no sentimos la tranquilidad que veníamos teniendo en las otras ciudades. Cabe aclarar que no tuvimos ningún inconveniente, ni siquiera hemos visto ningún hecho poco fortuito, pero simplemente nos dio esa apreciación. Y como generalmente nos dejamos llevar por las intuiciones, decidimos no salir a pasear por la noche.

Estuvimos pocas horas en Génova porque llegamos pasado el mediodía y nos fuimos a la mañana siguiente, bien temprano.

ACUARIO DE GÉNOVA

Aquario di Génova
Aquario di Génova

Lo primero que hicimos fue ir caminando a conocer el acuario, promesa que le habíamos hecho a Joaco antes de viajar. El Acquario di Génova es el más grande de Italia y el segundo más grande de la Unión Europea.

Cierra sus puertas entre las 20:00 y las 21:00 horas de acuerdo al mes del año. Se ubica en el muelle Spínola, en la zona del antiguo puerto por lo que se ve los galeones amarrados antes de llegar.

La visita dura aproximadamente entre 2 y 3 horas. Es muy accesible para hacerlo con carros de niños. Tiene muchas rampas y ascensores en todo el recinto.

El precio es un tanto elevado pero la verdad es que a los chicos les encantó. El ticket de adultos vale 26 euros, los niños pagan 13 euros y los menores de 4 años entran gratis. Por suerte Joaco tenía 3 años y Luigi 6 meses, así que nos ahorramos sus entradas.

El acuario está en impecables condiciones. No tuvimos que hacer cola para sacar los boletos ni para ingresar al mismo.

También pueden conocerse la Biosfera (ecosistema tropical) y la Galata Museo del Mar. Nosotros no lo hemos hecho por una cuestión de tiempos. Pero existen ofertas que incluyen la entrada a las tres atracciones.

OTROS PASEOS

Luego de la excursión, recorrimos la zona del antiguo puerto en donde está el Palacio San Giorno, que es uno de los edificios de mayor importancia en Génova.

Fuimos también a una plaza en donde había juegos de niños. Ellos anduvieron divirtiéndose un poco más y dimos unas vueltas en la calesita. Joaco no quería dejar de jugar.

Finalmente, volvimos caminando y retomamos por la célebre vía Garibaldi, que es un paseo peatonal, convertida en Patrimonio de la Humanidad, declarada por la UNESCO. También es conocida como Strade Nova. Es bastante estrecha y en ella se erigen los Palacios Rolli, que son casas aristocráticas convertidas en museos abiertos al público. Hay edificios tanto renacentistas como barrocos que van dándole belleza a esta vía.

La verdad es que, como dijimos, estuvimos poco tiempo en esta ciudad y el Acuario nos llevó casi 3 horas de paseo. Eso implicó que nos quedaran muchas cosas por conocer de la lista. Además, cómo decidimos no transitar de noche, el tiempo se redujo aún más. Fue muy poco el margen de horas para recorrer y fue la primera vez que no cumplimos con el objetivo.

De todas formas le sugerimos la lista de pendientes que nos quedaron:

  • la Catedral de San Lorenzo, construida en el Siglo XII.
  • la Piazza de Ferrari, que se sitúa entre el Centro moderno y el casco histórico.
  • El Palacio Real, que sólo conocimos por fuera pero no accedimos a su interior.
  • la Casa de Cristóbal Colón.

Cuando se hizo de noche volvimos rápido al hotel para darnos un buen baño.

Al otro día teníamos que estar listos a la mañana, bien temprano… la torre inclinada nos esperaba.

Verona para padres e hijos

Salimos de Venecia en el Vaporetto y fuimos hasta el Parking Tronchetto para subirnos al auto y emprender viaje hasta Verona. La distancia es de 120 kilómetros por lo que en una hora y media llegamos al nuevo destino.

Fuimos directo al alojamiento Relais Arena, ubicado en el centro de Verona. Se trata de un edificio precioso, con cochera cubierta (aunque un poco incómoda) y con una excelente localización. El departamento era amplio y con cocina equipada, todo en una planta, fue muy confortable alojarnos allí. Llegamos con todo nuestro equipaje para reorganizarnos ya que habíamos decidido dormir dos noches en ese lugar.

PASEAR POR VERONA CON NIÑOS

Gladiadores-Verona
Gladiadores

A 100 metros del hospedaje se encuentra la Portai dei Borsari, es una puerta de las murallas romanas. Ésta, fue construida en el siglo I d. C y constituye la principal puerta de la ciudad.

Dentro de las principales atracciones turísticas de esta distinguida urbe, se encuentra el Arena de Verona. Es un anfiteatro romano que aún está en funcionamiento. Suele ser escenario de importantes recitales y óperas ya que tiene una destacada acústica. Fue construido en el siglo 1 d. C y se puede ingresar para conocer su interior, nosotros sólo fuimos a conocer su fachada. Allí encontramos lo que tanto veníamos buscando… los gladiadores romanos! Joaco estaba feliz. Alrededor del Arena, hay personas disfrazadas de gladiadores con quienes se pueden tomar fotografías, claramente es a cambio de dinero. Pero la emoción de los chicos, justifica el intercambio.

Es muy lindo todo el entorno. A pocos metros del Arena, se encuentra la Bella Piazza Bra, la más grande de la metrópoli. Está bordeada de cafés y restaurantes. Además de edificios importantes como el Palazzo della Gran Guardia y el Palazzo Barbieri (que es el ayuntamiento de la ciudad).

Casa de Giulietta
Casa de Giulietta

Otra de las excursiones que hicimos y que son típicas de Verona es ir a la casa de Julieta. Es una puesta en escena de la vivienda de la famosa protagonista de William Shakespeare, con elementos reales como el balcón en donde se realizó una de las más famosas escenas del film de Romeo y Julieta. Abre sus puertas a partir de las 8:30 horas, excepto los Lunes que empieza a las 13:30 horas. Nos dimos cuenta que estábamos llegando al lugar por la cantidad de personas que se agolpan en la puerta. La mayoría no ingresa dentro de la casa, sólo toman fotografías de la fachada o del balcón mientras se quedan en el atrio.

Las paredes que conducen hacia el museo están repletas de cartas de amor que van dejando los turistas de todo el mundo. En ella hay muebles propios de la Edad Moderna. La entrada cuesta cerca de los 6 euros. No nos pareció que valiera la pena pagar tanto dinero. Salvo los amantes de Shakespeare, o aquellos con algún interés en particular, con ir hasta el atrio, es más que suficiente.

A pocos metros del museo se encuentra la Piazza Delle Erbe, que es la plaza más antigua de la ciudad. Este hermoso rincón urbano cuenta con importantes edificios tales como el Palazzo del Comune y el Palazzo Maffei. A su vez, está decorada con interesantes estatuas de distintos dioses griegos.

También ahí se encuentra la Torre dei Lamberti. Es una torre medieval que data del Siglo XII. Se puede llegar a lo más alto subiendo escaleras pero también está la alternativa de subir con ascensor. Berchy y Joaco fueron los que llegaron a la cima mientras Luigi y yo los esperamos abajo.

Río Adigio-Verona
Río Adigio-Verona

A 150 metros se accede, cruzando un arco angosto, a la Piazza dei Signori. En ella está la estatua de Dante, autor de la Divina Comedia y se hallan edificios propios del estilo renacentista. Esta plaza se caracteriza por su elegancia y por sus aires aristocráticos. Allí, se puede apreciar también el Archi Scaligere; que son mausoleos de estilo gótico, y el Palacio de gobierno, que es la sede del gobierno actual.

No podemos dejar de mencionar el Duomo de Verona, llamada Catedral Santa Maria Matricolare, la cual fue reconstruida en el siglo XII debido a dos terremotos sufridos, eso explica su emblemático estilo románico. Sin embargo, como ha sufrido varias restauraciones, luce actualmente un sincretismo de estilos.

Un poco más alejado del centro se alza la Basílica de San Zenón donde, según el mito, se casaron Romeo y Julieta.

Tampoco hay que perder la oportunidad de visitar el Puente de Castelvecchio, de origen medieval. Hermoso puente que atraviesa el río Adigio.

Hay un mirador en Verona que se llama el mirador de Castel di San Pietro. Se accede a través de un funicular (una suerte de ferrocarril) que sube hasta el cerro. Cerca de allí se encuentra el teatro Romano. Pueden aprovechar la oportunidad para ir a visitarlo. Nosotros sólo caminamos por debajo, bordeando el río Adigio y cruzando sus puentes.

A TENER EN CUENTA…

Verona es una ciudad impecable y muy elegante, tiene una combinación de colores perfectos, difícil de definir. Los autos que circulan son todos de alta gama. Su población tiene un buen nivel de vida y un acomodado poder adquisitivo. Las atractivas tiendas comerciales venden las marcas más refinadas. El lujo y la riqueza parecen ser características cotidianas.

La mayoría de los paseos turísticos están cerrados los Lunes por la mañana, por eso es importante chequear los horarios antes de programar el itinerario.

Cómo estuvimos dos días completos y nos sobró el tiempo, hicimos algunas compras pendientes, sobre todo una campera para cada uno de los niños ya que nos habíamos quedado cortos con el abrigo.

En cuanto a la comida siempre almorzamos y cenamos en el departamento aprovechando la cocina que tenía el Relais. Pero hay cadenas de pasta rápida que permite salir del paso.

Esos días nos sirvieron de descanso porque más allá de conocer Verona y caminar kilómetros por esta urbe, pudimos descansar un poco del trajín que veníamos arrastrando.

Bolonia la Docta

Luego del check-out en el Relais Hotel Centrale de Florencia, iniciamos el viaje hacia la ciudad de Bologna, capital de la región de Emilia-Romana, que se ubica a una distancia de 106 kilómetros, lo que implicó una hora y media de ruta.

Las rutas estaban en excelente estado. El tránsito era muy correcto y podíamos disfrutar realmente del camino. Si tienen dudas en alquilar un auto en Italia, ni lo piensen!!!. Todas las vías están impecables.

Ingresamos finalmente a Bolonia, ciudad de origen etrusco, supo ser uno de los principales centro comerciales de Italia. Actualmente se la apoda “la Docta” ya que se caracteriza por su espíritu universitario, (su universidad data del Siglo XI), esto explicaba por qué nos habíamos encontramos con tantos jóvenes recorriendo sus calles.

Llegamos al mediodía y nos alojamos en el Best Western Hotel San Donato. La verdad es que nos gustó mucho este hospedaje ya que cuenta con un amplio estacionamiento, está muy bien ubicado (característica fundamental para nosotros), tiene cómodas habitaciones y una acogedora terraza con vista a las torres medievales de la ciudad.

Cuando planificamos el viaje y nos dedicamos a reservar los hoteles, nos dimos cuenta que cuanto más al Norte están las ciudades, más caro es el tema del alojamiento. Así que tengan en cuenta que no es el mismo precio un albergue en  Verona, que uno en Pisa.

Ya instalados, dejamos el equipaje en nuestra habitación y nos fuimos rápidamente a almorzar. Para la caminata sólo llevamos una mochila cada uno. La mía contenía los elementos necesarios para el aseo del bebé y una muda de ropa para cada niño por si acaso. En la de Berchy transportábamos leches, galletas, agua, un pequeño botiquín y la tablet por si en algún momento era necesario usarla para salir del paso.

 

ATRACTIVOS DE BOLOGNA

Bolonia es muy pintoresca y está magníficamente conservada. Su Piazza Maggiore, llena de animados bares y restaurantes, es la plaza principal de esta urbe medieval, en donde se hallan los edificios más emblemáticos. Tales son por ejemplo el Palazzo del Podestá, el Palacio de Accursio y la Basílica de San Petronio.

Ésta última fue construida en el Siglo XIV y se convirtió en una de las basílicas más importantes del mundo, en ella hay destacados frescos de diversos artistas como es el caso De Giovanni. La entrada es gratuita aunque te cobran 2 euros si quieres hacer fotografías (no vale la pena gastarlos). No se puede entrar con bolsos por este motivo ingresamos por separado, mientras uno estaba adentro el otro se quedaba afuera cuidando nuestras pertenencias.

A pocos metros de la Piazza Maggiore se alza la fuente de Neptuno, en la plaza Neptuno, llamada comúnmente “Il Gigante” debido a sus grandes dimensiones.

También fuimos a conocer las torres medievales cuyos  nombres son Asinelli y Garinsenda, pero no decidimos subir por una cuestión obvia, escalar las torres con los pequeños era una misión imposible. Ambas construcciones fueron parte de un conjunto de torres construidas entre los Siglos XII y XIII.

Todo el casco histórico de Bolonia tiene una arquitectura bien marcada, definida con peculiares pórticos provenientes de la Edad Media que abarcan aproximadamente más de 40 kilómetros. Tiene una infraestructura urbana muy distintiva, de hecho otro de los apodos que recibe esta lugar es el de “la Rossa” gracias al color de sus edificios. Es una hermosa experiencia caminar por sus calles y dejarse llevar por este refugio medieval.

Tren turístico-Bolonia
Tren turístico-Bolonia

A nosotros nos tocó vivir Bolonia durante un fin de semana. Llegamos un Sábado y nos fuimos un Domingo eso explicaba la cantidad de personas que había en el centro de la ciudad. De hecho, en la Piazza Maggiore encontramos distintos puestos tipo feria y uno de los stand estaba dirigido al público infantil. Así que Joaco se divirtió un rato allí pintando y dibujando con otros niños.

Cada media hora aproximadamente, partía un trencito turístico que llevaba a los pasajeros a hacer un recorrido por Bologna. Joaco con sus 3 años no se lo quiso perder, pero no fuimos los cuatro juntos. Mientras Berchy lo llevaba a dar la vuelta en el tren; Luigi (con sólo 6 meses) y yo nos fuimos a caminar. Paseamos hasta que entramos en un clásico bar de la ciudad, en donde tomé un exquisito café mientras los esperábamos.

Ya regresados del tren, fuimos al Archiginnasio ubicado a 300 metros de la Piazza Maggiore. este bello edificio es la biblioteca de la ciudad y su horario de visita es de 9:00 a 19:00 horas, hay que tener en cuenta que los Domingos está cerrado. La entrada es gratuita para conocer su patio y su biblioteca, sin embargo, para acceder a las salas principales se debe abonar el ticket.

De allí nos fuimos a merendar todos juntos y más tarde nos encaminamos para llegar a la plaza Santo Stefano en donde se erigen diferentes iglesias medievales, una de ellas lleva el mismo nombre de la plaza.

 

TERMINANDO NUESTRO DÍA EN BOLOGNA

Vista a las torres de Bolonia
Vista a las torres de Bolonia

Finalizado el arduo pero increíble día, fuimos a comprar varios emparedados para comer a la noche. Nos bañamos y tomamos la cena en la terraza del hotel. Fue uno de los momentos más encantadores del viaje. Lindo clima, comiendo en una pequeña terraza con vista a las Torres de Bolonia. A los peques se los veía felices.

Terminada la cena encaramos para la habitación a dormir a los niños y nos turnamos para realizar una suerte de relax. Primero fui yo a la terraza y me pedí un trago en el bar el cual disfruté bebiendo mientras hablaba por teléfono con mi familia que estaba en Buenos Aires.

Luego cambiamos y yo me quedé durmiendo con los niños mientras era el turno de Berchy. Disfrutar un rato solos, también es importante en nuestros viajes con los niños. Ese impasse nos renovaba las energías para continuar con la odisea.

Y este descanso nos vino muy bien. Al otro día teníamos un destino que nos generaba un poco de estrés… las calles de agua nos esperaban.

Siena Mágica

Abandonamos por la mañana el Relais N*9 Colosseo de Roma y nos fuimos en taxi a la oficina de alquiler de autos. Habíamos reservado un vehículo grande (con amplio baúl para que entre cómodamente el carro de hermanos). Lo hicimos a través de la página eDreams, con sus correspondientes sillas reglamentarias para los niños.

Al llegar nos encontramos que la puerta estaba cerrada. Esto hizo que tengamos que esperar como media hora con los niños y las maletas en la calle. Un bajón!!!

Cuando abrieron la puerta e iniciamos los trámites nos dijeron que no tenían la silla para el bebé. Nada estaba saliendo como pensábamos. Era una locura emprender el viaje sin la misma. Mientras nos prometieron conseguirla tuvimos que esperar como una hora más en ese lugar.

Si bien ya estábamos de muy mal humor y bastantes enojados, aprovechamos el momento para darles algo de comer a los chicos en el restaurante de al lado. Cuando las cosas salen mal, hay que seguir adelante…

Trajeron la silla que faltaba, ya siendo el mediodía, y salimos a la ruta rumbo a Siena que está a 233 kilómetros de Roma. Usamos el Google maps pero a su vez teníamos un GPS que habíamos llevado desde Buenos Aires con todos los mapas cargados. En caso de no tener una buena conexión de Internet, el segundo GPS nos sacaba del paso. De todas formas con el chip prepago y los mapas descargados, nos dimos cuenta que no hace falta tener un GPS.

Nos habían dicho que los italianos manejan mal y a las apuradas. Realmente no nos dio esa impresión. En Italia hay excelentes rutas, casi todas autopistas, con un tránsito que respeta las reglas de vialidad. En ningún momento nos estresó manejar por ese país.

Después de dos horas y media de viaje llegamos a Siena, una de las ciudades de La Toscana. Es un lugar mágico cuyos orígenes se remontan a la época de los etruscos.

Encantados con lo poco que habíamos visto de este nuevo destino, hicimos el check-in en el Hotel Duomo, (perfectamente ubicado como para vivir una noche medieval) y enseguida nos fuimos a pasear por el casco histórico.

Piazza del Campo
Piazza del Campo

Una de las estructuras edilicias más destacadas es La Piazza del Campo. La principal plaza de la ciudad. En ella se encuentra el Palazzo Pubblico (ayuntamiento) y la Torre del Mangia (Torre del campanario). Toda la arquitectura mencionada es fiel reflejo de la Edad Media ya que son construcciones que datan entre los Siglos XIII y Siglos XIV.

En esta plaza descubrimos que las leches maternizadas, que nos había costado encontrar en Roma, se vendían preferentemente en farmacias. En una farmacia ubicada en esa misma Piazza, ambientada perfectamente de otra época, compramos las leches para Luigi. Siena es estar en el pasado.

Piazza del Campo-Siena
Piazza del Campo-Siena

En la Plaza del Campo, la gente se reúne por la tarde hasta la caída del sol. Las personas se sientan a tomar algo en el suelo, sobre todo los jóvenes. Nosotros también lo hicimos mientras Joaco se divertía corriendo por allí y Luigi tomaba su biberón de leche recién comprada.

A 250 metros de este lugar, se halla también la otra plaza llamada Piazza del Duomo. No tiene nada que envidiarle a la anterior. En ella está la hermosa Catedral, donde llegamos justo para escuchar sonar sus campanas. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El Duomo abre sus puertas desde las 10:30 horas hasta las 17:00 o 18:00 horas de acuerdo el mes. Los niños menores de 7 años no abonan la entrada.

Unos meses antes fui preparando a Joaco para estas lindas vacaciones. Jugando con la imaginación tratamos de generarle expectativas y entusiasmo para viajar. Por las noches, antes de dormir, mirábamos algún vídeo de Italia para niños.

De a poquito configuramos la idea de un gran viaje en el que íbamos a buscar gladiadores romanos, el mismísimo Coliseo, una ciudad con calles de agua, una fuente para tirar monedas y pedir deseos, la casa de una nena que se llamaba Julieta, una torre inclinada que no se caía, y muchos caballeros. Todo esto nos ayudó realmente para tenerlo entretenido en cada paseo.

Siena de noche
Siena de noche

Seguimos paseando las calles de Siena, en busca de caballeros, hasta que se hizo de noche y fuimos directamente a cenar a un restaurante ubicado en el casco histórico. La cena estuvo muy bien. Conocer esta ciudad con sus luces nocturnas fue una experiencia encantadora.

Luego nos fuimos al hotel a descansar aunque tardaron bastante en dormirse. Al principio a Joaco no le había gustado el nuevo alojamiento, básicamente porque extrañaba el albergue de Roma. Por suerte enseguida se acostumbró.

El hospedaje contaba con parking, si bien no estaba en el mismo edificio ellos lo llevaron hasta allí. También gestionaron la autorización necesaria para que podamos circular por el casco histórico.

En toda Italia hay zonas de tránsito limitado en donde sólo se permiten circular a los vehículos autorizados. Los turistas no tenemos acceso salvo que estemos alojados dentro de esa zona restringida. Cuando es así, los alojamientos se encargan directamente de realizar los trámites para la autorización y evitar, de esta manera, las multas.

El hotel tenía el desayuno incluido. Por la mañana bajamos a tomar a desayunar, guardamos algunas cosas y ya nos alistamos para emprender el camino hacia Florencia.

El viaje a Italia lo programamos para estar un día o dos como mucho alojados en el mismo lugar. Por esta razón, la planificación del equipaje resultó de suma importancia. Preparamos por un lado una maleta con ropa. Cada muda de ropa estaba pensada por cada día o día y medio. Por otro lado, la segunda valija contenía artículos de higiene y aseo (todos dentro con su respectivos neceseres) botiquín, estuche con cepillos de dientes y pasta dental, pañales, ropa interior, leches.

Gracias a esta organización podíamos hacer check-in con un solo equipaje en los alojamientos en donde íbamos a estar un día. En ella sólo le agregamos la muda de vestimenta correspondiente. De esta manera, podíamos estar más livianos de bultos y más cómodos. (más info en ¨Tips de Viajes¨).

Luego del check-out nos subimos al auto y tomamos la ruta para ir a Florencia, ciudad en donde estaríamos dos noches alojados… sabíamos que dejábamos Siena con ojos de enamorados.

Roma: primeros días.

El vuelo por Alitalia había estado genial y Roma nos recibió con un bello atardecer. En este viaje habíamos decidido que lo que más iba a prevalecer a la hora de elegir el alojamiento, sería la ubicación. Y así fue.

En dicho país hay apartamentos que se llaman Relais y que tienen la característica de ser cómodos, lindos y estar bien localizados. El primero que elegimos fue el Relais N*9 Colosseo, porque se encuentra exactamente frente al Coliseo. Desde la ventana de la habitación se ve parte de dicha construcción y eso realmente lo hizo encantador. El hotel no era lujoso pero era muy acogedor para nosotros. Y nada superaba aquella increíble vista que nos hizo vivir Roma a flor de piel.

Trastevere
Trastevere

Una vez realizado el check-in, desempacamos las maletas, nos bañamos todos y, ya habiéndose hecho de noche, nos fuimos caminando a cenar a la zona gastronómica de Trastevere. Hermoso lugar con calles empedradas, mesas para comer en las aceras y una interesante oferta de restaurantes y bares.

Por ser la primera noche, quisimos probar la típica pizza italiana (excepto Luigi que sólo comía papilla con sus apenas seis meses de edad). Comer en este país nos ha resultado muy fácil siempre. Tienen muy buena gastronomía y precios accesibles. En ningún momento el tema de la alimentación para los pequeños fue una preocupación.

Cuando volvíamos para la habitación se largó una copiosa lluvia que hizo que llegáramos bastante mojados al hotel (salvo los niños que estaban resguardados con el cobertor de lluvia en su carro).

Al otro día arrancamos temprano para la zona del Coliseo. Compramos un chip de telefonía prepaga que nos permitió poder usar Google Maps como mapas, aunque también pueden descargarse las rutas para usarlas luego sin conexión. Pero tener Internet en el celular nos facilitó un montón de cosas. Valió la pena realizar dicha compra.

Monte Palatino
Monte Palatino

Las entradas al Coliseo las sacamos previamente por la Web. El ticket completo incluye el ingreso al Foro Romano, al Monte Palatino y al Coliseo. Primero hicimos el Monte Palatino y el Foro Romano, y dejamos el Coliseo para la tarde así  nos evitamos el acumulamiento de gente y de filas.

Luego de esa recorrida seguimos caminando hacia el monumento a Víctor Manuel II y la Plaza Venecia y aprovechamos para conocer el Campidoglio.

Ya cerca del mediodía nos fuimos en taxi para la tranquila Villa Borghese, un poco alejado del centro de Roma. Se trata de un gran parque que tiene en su interior museos y edificios dignos de visitar. A su vez, hay allí un trencito turístico que te lleva a recorrer todo el lugar en donde hay también un bonito mirador de la ciudad. Yo lo hice con Joaco ya que a los niños les encanta este tipo de paseo. Berchy y Luigi se quedaron en el parque.

Además ingresamos a la Galería Borghese, que es un excelente museo de arte en el que puede encontrarse obras de artistas tales como Rafael, Caravaggio, Tiziano, Bernini, entre otros. Sacamos las entradas en el mismo momento y no tuvimos que hacer cola.

Villa Borghese
Villa Borghese

Después de estar varias horas en el parque decidimos dirigirnos hacia el Coliseo. Entramos sin necesidad de hacer una fila larga y tediosa (eran aproximadamente las 16 horas).

El Coliseo es el símbolo de Roma sin dudas. Aunque cuenta con ascensor, hay partes que son difíciles de acceder con el carro de niños, pero nada que sea imposible de recorrer. Allí le compramos a Joaco dos gladiadores romanos de Playmobil con los que juega hasta el día de hoy.

Al lado del Arena, se encuentra el Arco de Constantino. El imponente Coliseo es lo que podríamos decir un imperdible de esta gran metrópoli. Por suerte pudimos también conocerlo de noche e iluminado, gracias a que el hotel estaba justo enfrente. Si hubiéramos estado más lejos probablemente no lo hubiéramos visto bajo la luna.

Cuando llegamos a la habitación nos bañamos y salimos a comprar comida para traer al hotel. Después de un gran trajín, preferimos que los chicos descansen, coman tranquilos y se duerman temprano.

Al otro día emprendimos nuestro segundo día completo en Roma, para hacer lo que no habíamos hecho el día anterior.

Entre ellos fue la famosa Plaza de España, aunque sólo fuimos a conocerla porque subir los 135 peldaños que tiene, es algo casi imposible para hacer con un carro y dos niños dentro de él.

También fuimos a la Plaza de Pópolo, en donde hay un obelisco egipcio de 24 metros, además de encontrarse allí la Iglesia de Santa Maria de Pópolo que en su interior contiene importantes obras renacentistas.

Aprovechamos para visitar el mercado de Trajano que son ruinas de un antiguo centro comercial que data del Siglo II. El paseo es muy accesible para hacer con carros de niños ya que se pueden caminar mediante unas pasarelas que recorren el complejo.

También paseamos alrededor de la Isla Tiberina, que se encuentra en el río Tíber; el Arco de Tito, que se hallaba a tan sólo 300 metros de nuestro hotel; y caminamos sin rumbo fijo por las calles de Roma.

Al caer la tarde regresamos al alojamiento para asearnos, cenar y preparar las maletas porque al otro día abandonábamos la ciudad para iniciar el recorrido por el Centro-Norte de Italia.

Lo que nos quedaba pendiente lo dejamos agendado para nuestros últimos días del viaje.

La comida era rica y bastante parecida a la de nuestro país, salvo que aún no sabíamos dónde comprar leche maternizada (todavía no nos preocupaba demasiado porque teníamos las leches para Luigi y la chocolatada para Joaco que habíamos llevado desde Buenos Aires).  Además el clima era agradable.

Con esos dos días de experiencia ya habíamos llegado a una conclusión: Roma es una bella ciudad en la que se convive con el pasado permanentemente. Pasado y presente coexisten en la capital italiana. Los italianos eran amables y todos nos decían que era una locura viajar con hijos, a nosotros nos resultaba simpático ese tipo de comentarios.  Todo indicaba, que iba a ser un gran viaje…