Bolonia la Docta

Luego del check-out en el Relais Hotel Centrale de Florencia, iniciamos el viaje hacia la ciudad de Bologna, capital de la región de Emilia-Romana, que se ubica a una distancia de 106 kilómetros, lo que implicó una hora y media de ruta.

Las rutas estaban en excelente estado. El tránsito era muy correcto y podíamos disfrutar realmente del camino. Si tienen dudas en alquilar un auto en Italia, ni lo piensen!!!. Todas las vías están impecables.

Ingresamos finalmente a Bolonia, ciudad de origen etrusco, supo ser uno de los principales centro comerciales de Italia. Actualmente se la apoda “la Docta” ya que se caracteriza por su espíritu universitario, (su universidad data del Siglo XI), esto explicaba por qué nos habíamos encontramos con tantos jóvenes recorriendo sus calles.

Llegamos al mediodía y nos alojamos en el Best Western Hotel San Donato. La verdad es que nos gustó mucho este hospedaje ya que cuenta con un amplio estacionamiento, está muy bien ubicado (característica fundamental para nosotros), tiene cómodas habitaciones y una acogedora terraza con vista a las torres medievales de la ciudad.

Cuando planificamos el viaje y nos dedicamos a reservar los hoteles, nos dimos cuenta que cuanto más al Norte están las ciudades, más caro es el tema del alojamiento. Así que tengan en cuenta que no es el mismo precio un albergue en  Verona, que uno en Pisa.

Ya instalados, dejamos el equipaje en nuestra habitación y nos fuimos rápidamente a almorzar. Para la caminata sólo llevamos una mochila cada uno. La mía contenía los elementos necesarios para el aseo del bebé y una muda de ropa para cada niño por si acaso. En la de Berchy transportábamos leches, galletas, agua, un pequeño botiquín y la tablet por si en algún momento era necesario usarla para salir del paso.

 

ATRACTIVOS DE BOLOGNA

Bolonia es muy pintoresca y está magníficamente conservada. Su Piazza Maggiore, llena de animados bares y restaurantes, es la plaza principal de esta urbe medieval, en donde se hallan los edificios más emblemáticos. Tales son por ejemplo el Palazzo del Podestá, el Palacio de Accursio y la Basílica de San Petronio.

Ésta última fue construida en el Siglo XIV y se convirtió en una de las basílicas más importantes del mundo, en ella hay destacados frescos de diversos artistas como es el caso De Giovanni. La entrada es gratuita aunque te cobran 2 euros si quieres hacer fotografías (no vale la pena gastarlos). No se puede entrar con bolsos por este motivo ingresamos por separado, mientras uno estaba adentro el otro se quedaba afuera cuidando nuestras pertenencias.

A pocos metros de la Piazza Maggiore se alza la fuente de Neptuno, en la plaza Neptuno, llamada comúnmente “Il Gigante” debido a sus grandes dimensiones.

También fuimos a conocer las torres medievales cuyos  nombres son Asinelli y Garinsenda, pero no decidimos subir por una cuestión obvia, escalar las torres con los pequeños era una misión imposible. Ambas construcciones fueron parte de un conjunto de torres construidas entre los Siglos XII y XIII.

Todo el casco histórico de Bolonia tiene una arquitectura bien marcada, definida con peculiares pórticos provenientes de la Edad Media que abarcan aproximadamente más de 40 kilómetros. Tiene una infraestructura urbana muy distintiva, de hecho otro de los apodos que recibe esta lugar es el de “la Rossa” gracias al color de sus edificios. Es una hermosa experiencia caminar por sus calles y dejarse llevar por este refugio medieval.

Tren turístico-Bolonia
Tren turístico-Bolonia

A nosotros nos tocó vivir Bolonia durante un fin de semana. Llegamos un Sábado y nos fuimos un Domingo eso explicaba la cantidad de personas que había en el centro de la ciudad. De hecho, en la Piazza Maggiore encontramos distintos puestos tipo feria y uno de los stand estaba dirigido al público infantil. Así que Joaco se divirtió un rato allí pintando y dibujando con otros niños.

Cada media hora aproximadamente, partía un trencito turístico que llevaba a los pasajeros a hacer un recorrido por Bologna. Joaco con sus 3 años no se lo quiso perder, pero no fuimos los cuatro juntos. Mientras Berchy lo llevaba a dar la vuelta en el tren; Luigi (con sólo 6 meses) y yo nos fuimos a caminar. Paseamos hasta que entramos en un clásico bar de la ciudad, en donde tomé un exquisito café mientras los esperábamos.

Ya regresados del tren, fuimos al Archiginnasio ubicado a 300 metros de la Piazza Maggiore. este bello edificio es la biblioteca de la ciudad y su horario de visita es de 9:00 a 19:00 horas, hay que tener en cuenta que los Domingos está cerrado. La entrada es gratuita para conocer su patio y su biblioteca, sin embargo, para acceder a las salas principales se debe abonar el ticket.

De allí nos fuimos a merendar todos juntos y más tarde nos encaminamos para llegar a la plaza Santo Stefano en donde se erigen diferentes iglesias medievales, una de ellas lleva el mismo nombre de la plaza.

 

TERMINANDO NUESTRO DÍA EN BOLOGNA

Vista a las torres de Bolonia
Vista a las torres de Bolonia

Finalizado el arduo pero increíble día, fuimos a comprar varios emparedados para comer a la noche. Nos bañamos y tomamos la cena en la terraza del hotel. Fue uno de los momentos más encantadores del viaje. Lindo clima, comiendo en una pequeña terraza con vista a las Torres de Bolonia. A los peques se los veía felices.

Terminada la cena encaramos para la habitación a dormir a los niños y nos turnamos para realizar una suerte de relax. Primero fui yo a la terraza y me pedí un trago en el bar el cual disfruté bebiendo mientras hablaba por teléfono con mi familia que estaba en Buenos Aires.

Luego cambiamos y yo me quedé durmiendo con los niños mientras era el turno de Berchy. Disfrutar un rato solos, también es importante en nuestros viajes con los niños. Ese impasse nos renovaba las energías para continuar con la odisea.

Y este descanso nos vino muy bien. Al otro día teníamos un destino que nos generaba un poco de estrés… las calles de agua nos esperaban.