Siena Mágica

Abandonamos por la mañana el Relais N*9 Colosseo de Roma y nos fuimos en taxi a la oficina de alquiler de autos. Habíamos reservado un vehículo grande (con amplio baúl para que entre cómodamente el carro de hermanos). Lo hicimos a través de la página eDreams, con sus correspondientes sillas reglamentarias para los niños.

Al llegar nos encontramos que la puerta estaba cerrada. Esto hizo que tengamos que esperar como media hora con los niños y las maletas en la calle. Un bajón!!!

Cuando abrieron la puerta e iniciamos los trámites nos dijeron que no tenían la silla para el bebé. Nada estaba saliendo como pensábamos. Era una locura emprender el viaje sin la misma. Mientras nos prometieron conseguirla tuvimos que esperar como una hora más en ese lugar.

Si bien ya estábamos de muy mal humor y bastantes enojados, aprovechamos el momento para darles algo de comer a los chicos en el restaurante de al lado. Cuando las cosas salen mal, hay que seguir adelante…

Trajeron la silla que faltaba, ya siendo el mediodía, y salimos a la ruta rumbo a Siena que está a 233 kilómetros de Roma. Usamos el Google maps pero a su vez teníamos un GPS que habíamos llevado desde Buenos Aires con todos los mapas cargados. En caso de no tener una buena conexión de Internet, el segundo GPS nos sacaba del paso. De todas formas con el chip prepago y los mapas descargados, nos dimos cuenta que no hace falta tener un GPS.

Nos habían dicho que los italianos manejan mal y a las apuradas. Realmente no nos dio esa impresión. En Italia hay excelentes rutas, casi todas autopistas, con un tránsito que respeta las reglas de vialidad. En ningún momento nos estresó manejar por ese país.

Después de dos horas y media de viaje llegamos a Siena, una de las ciudades de La Toscana. Es un lugar mágico cuyos orígenes se remontan a la época de los etruscos.

Encantados con lo poco que habíamos visto de este nuevo destino, hicimos el check-in en el Hotel Duomo, (perfectamente ubicado como para vivir una noche medieval) y enseguida nos fuimos a pasear por el casco histórico.

Piazza del Campo
Piazza del Campo

Una de las estructuras edilicias más destacadas es La Piazza del Campo. La principal plaza de la ciudad. En ella se encuentra el Palazzo Pubblico (ayuntamiento) y la Torre del Mangia (Torre del campanario). Toda la arquitectura mencionada es fiel reflejo de la Edad Media ya que son construcciones que datan entre los Siglos XIII y Siglos XIV.

En esta plaza descubrimos que las leches maternizadas, que nos había costado encontrar en Roma, se vendían preferentemente en farmacias. En una farmacia ubicada en esa misma Piazza, ambientada perfectamente de otra época, compramos las leches para Luigi. Siena es estar en el pasado.

Piazza del Campo-Siena
Piazza del Campo-Siena

En la Plaza del Campo, la gente se reúne por la tarde hasta la caída del sol. Las personas se sientan a tomar algo en el suelo, sobre todo los jóvenes. Nosotros también lo hicimos mientras Joaco se divertía corriendo por allí y Luigi tomaba su biberón de leche recién comprada.

A 250 metros de este lugar, se halla también la otra plaza llamada Piazza del Duomo. No tiene nada que envidiarle a la anterior. En ella está la hermosa Catedral, donde llegamos justo para escuchar sonar sus campanas. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El Duomo abre sus puertas desde las 10:30 horas hasta las 17:00 o 18:00 horas de acuerdo el mes. Los niños menores de 7 años no abonan la entrada.

Unos meses antes fui preparando a Joaco para estas lindas vacaciones. Jugando con la imaginación tratamos de generarle expectativas y entusiasmo para viajar. Por las noches, antes de dormir, mirábamos algún vídeo de Italia para niños.

De a poquito configuramos la idea de un gran viaje en el que íbamos a buscar gladiadores romanos, el mismísimo Coliseo, una ciudad con calles de agua, una fuente para tirar monedas y pedir deseos, la casa de una nena que se llamaba Julieta, una torre inclinada que no se caía, y muchos caballeros. Todo esto nos ayudó realmente para tenerlo entretenido en cada paseo.

Siena de noche
Siena de noche

Seguimos paseando las calles de Siena, en busca de caballeros, hasta que se hizo de noche y fuimos directamente a cenar a un restaurante ubicado en el casco histórico. La cena estuvo muy bien. Conocer esta ciudad con sus luces nocturnas fue una experiencia encantadora.

Luego nos fuimos al hotel a descansar aunque tardaron bastante en dormirse. Al principio a Joaco no le había gustado el nuevo alojamiento, básicamente porque extrañaba el albergue de Roma. Por suerte enseguida se acostumbró.

El hospedaje contaba con parking, si bien no estaba en el mismo edificio ellos lo llevaron hasta allí. También gestionaron la autorización necesaria para que podamos circular por el casco histórico.

En toda Italia hay zonas de tránsito limitado en donde sólo se permiten circular a los vehículos autorizados. Los turistas no tenemos acceso salvo que estemos alojados dentro de esa zona restringida. Cuando es así, los alojamientos se encargan directamente de realizar los trámites para la autorización y evitar, de esta manera, las multas.

El hotel tenía el desayuno incluido. Por la mañana bajamos a tomar a desayunar, guardamos algunas cosas y ya nos alistamos para emprender el camino hacia Florencia.

El viaje a Italia lo programamos para estar un día o dos como mucho alojados en el mismo lugar. Por esta razón, la planificación del equipaje resultó de suma importancia. Preparamos por un lado una maleta con ropa. Cada muda de ropa estaba pensada por cada día o día y medio. Por otro lado, la segunda valija contenía artículos de higiene y aseo (todos dentro con su respectivos neceseres) botiquín, estuche con cepillos de dientes y pasta dental, pañales, ropa interior, leches.

Gracias a esta organización podíamos hacer check-in con un solo equipaje en los alojamientos en donde íbamos a estar un día. En ella sólo le agregamos la muda de vestimenta correspondiente. De esta manera, podíamos estar más livianos de bultos y más cómodos. (más info en ¨Tips de Viajes¨).

Luego del check-out nos subimos al auto y tomamos la ruta para ir a Florencia, ciudad en donde estaríamos dos noches alojados… sabíamos que dejábamos Siena con ojos de enamorados.