Marruecos con un bebé

VIAJAR A MARRUECOS CON UN BEBE

Cuando nos planteamos por primera vez ir a Marruecos con nuestro bebé, Avril tenía tan solo 14 meses y lo primero que se nos vino a la cabeza es si éste era un destino adecuado para ir con ella siendo tan pequeña.

¡Sabemos que muchos se echarían las manos a la cabeza jaja! Pero cuando se tiene la vocación de viajar bien arraigada, uno tiende a no resistirse una y otra vez a la misma incluso cuando se tienen niños pequeños. Es por ello que, empezamos a informarnos y Marruecos, cada vez llamaba más nuestra atención hasta que por fin, en diciembre de 2018, pusimos rumbo a dos de nuestros destinos soñados en agenda: Fez y Chefchaouen.

Primero llegamos a Fez, y nada más poner los pies en su medina, todas esas dudas y miedos del viaje desaparecieron. Nos alojamos en un hotel muy céntrico a dos pasos de todo. A Avril la llevamos todo el tiempo en el portabebé porque ir con carrito por la Medina de Fez no es muy aconsejado que digamos: calles irregulares, estrechas, carros de animales pasando por todos lados junto a  residentes y turistas andando por allí, hacen la tarea algo complicada.

En Fez nos encontramos con un ambiente de lo más cariñoso y cercano desde el primer día. La gente nos paraba por la calle para ver a Avril. Creemos que un bebé rubio de ojos azules no suele ser muy común por Marruecos y todos la miraban con gran ternura y nos preguntaban para cogerla en brazos y darle achuchones, besos y abrazos. A lo que mientras, ella estuviese de acuerdo, nosotros no dijimos que no. En este sentido descubrimos el lado más cariñoso de Marruecos, por lo que os podemos asegurar que las familias con bebés y niños son  bienvenidas en este país.

Además, una vez allí, descubrimos que, en la cultura marroquí, los dos grandes pilares de la familia son los abuelos y los niños, por lo que éstos les otorgan una importancia primordial dentro del vínculo familiar.

La verdad es que disfrutamos muchísimo descubriendo la medina de Fez con Avril, perdiéndonos entre sus calles, degustando todo tipo de tajines y dulces marroquíes, los cuales Avril pudo probar  a pesar de su temprana edad. Por aquel entonces, yo aun le daba el pecho y lo hice sin problema en multitud de bares y restaurantes sin que nadie me mirara con mala cara. Lo que solía  hacer es, cubrirme un poco la zona con un pañuelo que es lo que hacen las propias mujeres allí. Al menos, por mi experiencia, yo no me sentí incomoda en este sentido.

Por seguir hablando sobre el tema de la alimentación, en los pequeños puestos de la medina se pueden comprar potitos de frutas y verduras hasta incluso pañales sueltos a la unidad por tan solo 20 dirhams (no llega a los 20 céntimos). Por lo que, si no tenéis grandes supermercados cerca, esta opción nos pareció realmente práctica yendo con un bebé. Además, hay numerosas farmacias por todas partes, lo que también nos tranquilizó bastante.

En Fez visitamos la famosa Tanería desde lo alto de una terraza, multitud de tiendas de todo tipo y colores y numerosos oficios aun artesanales. Recordamos que Avril, a pesar de ser tan pequeña, los miraba con gran asombro pendiente de todo lo que hacían. Es cierto que no se acordará bien de este viaje, pero os aseguramos que cuando se viaja con bebés, algo siempre se les acaba quedando y aprenden de cada experiencia.

Nuestra aventura en Fez duro 4 días y no sentimos peligro en ningún momento. Lo único que no se recomienda es perderse por las calles no iluminadas de la medina por la noche. Aunque nosotros después de cenar, nos íbamos para el hotel a descasar y retomar fuerzas para el día siguiente.

Alquilamos nuestro coche en Fez y desde ahí, y tras casi 5 horas de ruta, llegamos a la ciudad azul de los sueños en pleno corazón de Marruecos: Chefchaouen.

Junto con el coche, alquilamos la sillita para nuestro bebé y sin problema. Eso si, en Marruecos mejor respetar los límites de velocidad y mantener grandes distancias de seguridad porque la gente “conduce a su manera”. Aunque siendo precavidos, es posible moverse con bebés y niños detrás sin problema.

Al igual que en la medina de Fez, en Chefchaouen (o Chauen) reservamos un hotel en el centro de la misma porque es lo que más merece la pena visitar y nos pareció que era lo más práctico para movernos con ella. Lo que si recomendamos a la hora de elegir alojamiento en cualquier ciudad de Marruecos con un bebé, es que las habitaciones cuenten con sistema de aire acondicionado y calefacción, pues en verano hace muchísima calor y en invierno los edificios guardan mucho la humedad, lo que no suele ser bueno para nadie (especialmente para ellos).

  

Una vez más, usamos el portabebé, pues Chauen está situado en una colina y las subidas y bajadas son muy habituales durante el recorrido. Chefchauen, a diferencia de Fez, es como estar en un cuento de hadas. Toda la medina por dentro está pintada de azul lo que la vuelve como mágica. Además, es una ciudad muy pequeña y todo está cerca. El centro se descubre en uno o dos días tranquilamente y a pensar de llevar a Avril en mochila todo el tiempo, nos pareció un lugar cómodo para pasear con ella. Una de laspartes que más nos gusto, fueron los antiguos lavaderos, un lugar que conecta directamente con la naturaleza y donde se puede hacer una buena pausa en familia.

Nuestra experiencia en Marruecos con nuestro bebé fue fabulosa y tenemos muchas ganas de volver con ella para seguir descubriendo lo que nos queda. Si ustedes también queréis realizar este viaje con el nuevo miembro de la familia os vendrá bien saber que para Marruecos no necesitan vacunas especiales (basta con que tengan las obligatorias que lesvan tocando al día). No obstante, consulado siempre antes  por seguridad con vuestro pediatra. 

Otra cosa a tener en cuenta, y esto también va dirigido a los papás, es que no hay que beber agua del grifo, siempre de botella. También es raro encontrar cambiadores de bebé en las medinas, por lo que en este sentido tendréis que apañároslas como podáis. Nosotros aprovechábamos las pausas en bares para cambiarla en cualquier rinconcito. Y en los restaurantes, es raro cuando hay sillas adaptadas para bebés asi que, en muchas ocasiones, y, dependiendo de la edad, tendrán que comer sobre vuestro regazo.

Como veis, todo es cuestión de organizarse ya que no son realmente cosas que puedan impediros de vivir ¡una gran experiencia de viaje con vuestro bebé al igual que lo hicimos nosotros!

 

PEQUEÑA BIOGRAFIA DE NOSOTROS PARAEL FINAL DEL POST

 

Vincent, Lourdes y Avril son una familia viajera franco-española cuya principal pasión es descubrir el mundo juntos siempre que tienen oportunidad. De la misma, decidieron crear el blog de viajes en familia Viajandodo.com, un proyecto personal y profesional a través del cual están intentando hacer realidad su sueño y en el que comparten sus experiencias de viajes ayudando a otras familias esta tarea con niños de todas las edades ¡No dudéis en seguir sus aventuras a través de su blog y de las redes sociales!

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