Londres – Día 2: Continuando con el recorrido

Canterbury

La ansiedad de Joaco hizo que fuera el primero en madrugar, se acercó a nuestro cuarto y se encargó de despertarnos a todos. Por suerte era temprano. Aprovechar el día es una cuestión clave cuando viajamos con hijos. Desayunamos en el apartamento y nos alistamos para iniciar nuestro tan planificado recorrido.

El segundo día Londres nos regaló un jornada agradable de sol. Un día más que no iba a hacer falta usar paraguas, ni pilotos ni cobertor de lluvia que venían con nosotros desde Buenos Aires. Igualmente el cobertor lo llevábamos siempre por si acaso.

El itinerario previsto comenzó por el Palacio de Buckingham. Habíamos sacado las entradas por Internet con mucha antelación y teníamos como horario de llegada las 10 de la mañana. La visita completa cuesta cerca de 22 libras esterlinas y los niños menores de 5 años no pagan (esto sucede generalmente en Inglaterra). Entre los meses de Julio y Septiembre se puede acceder a la Galería de la Reina, y nosotros tuvimos la posibilidad de conocerlo. También, día por medio, se hace el cambio de guardia, aunque eso no pudimos presenciarlo ya que no nos coincidía el día de la visita. Es importante saberlo organizar si tienen ganas de hacerlo.

Fuimos al Palacio caminando porque estaba bastante cerca de nuestro apartamento y el día era precioso. Cuando llegamos nos encontramos con una fila importante y una espera de aproximadamente treinta minutos para entrar. Quizás no sea mucho pero con los chicos resulta interminable. Creímos que al sacarlas antes por Internet nos evitaríamos las colas, sin embargo no fue así. En ese momento me acordé de mi mejor amiga, quien me había asegurado que valía la pena ir y cuando entramos al Palacio, realmente nos dimos cuenta que es así.

El recorrido interno por el Palacio es ameno. Cabe destacar que no se puede ingresar con el carro de niños, ellos te prestan una suerte de mochila que ayuda a llevar al bebé en brazos, aunque realmente no es demasiada cómoda. En el interior no se permite sacar fotografías. El recorrido termina en un hermoso y grande parque trasero (allí se puede fotografiar) en donde también hay un sector de juegos, disfraces y distintas formas de entretenimiento para los más pequeños. En el parque se pueden comprar helados en una bonita tienda de ice cream. Por supuesto que los niños no perdieron la oportunidad de tomar un helado.

Una vez que abandonamos el recinto, emprendimos la caminata hacia la catedral de Westminster en donde el ingreso es gratuito y su acceso es simple y rápido. Como los niños estaban dormidos aprovechamos y seguimos caminando hacia la Abadía de Westminster.

 

Cuando salimos de la Abadía los niños se despertaron y Joaco nos pidió su segundo juguete, esta vez fue un autobús rojo y luego de la compra decidimos ir a almorzar. Elegimos el McDonald’s que se encuentra frente al Palacio de Westminster, por lo que volvimos a ver el Big Ben y el ojo de Londres nuevamente.

Alimentarse en Londres es caro inclusive comiendo algo al paso o comprando para cocinar en el apartamento. Almorzamos hamburguesas y nuggets y dado que el día se puso cada vez más lindo, luego de almorzar, caminamos bordeando el Támesis del lado del Ojo de Londres. El río puede navegarse sobre distintas embarcaciones turísticas, algunas incluso ofrecen almuerzos o meriendas. Nosotros no tuvimos el agrado de hacerlo, básicamente porque nos iba a llevar mucho tiempo y preferíamos ir a conocer otros lugares andando a pie.

Caminamos por allí tanto nosotros como los niños y pudimos ver London City a lo lejos y contemplar la arquitectura moderna de la ciudad, realmente es una postal. Nos sentamos en unos bancos a descansar y sacarnos fotos. No estamos sacando fotografías todo el tiempo, primero priorizamos disfrutar el viaje… además los chicos no siempre están predispuestos a sacarse selfies. Cuando entendimos esto, las fotos pasaron a un segundo plano y eso nos permitió estar más relajados. A veces foto, viaje y pequeños puede ser una mezcla incompatible.

Entre una cosa y otra, calculamos caminar entre unos 9 a 13 kilómetros por día y quizás un poco más también. El día 2 tuvo como particularidad que no usamos ningún medio de transporte.

Finalmente regresamos para la zona donde nos hospedamos. Compramos provisiones para no tener que volver a salir de la casa y llegamos, nuevamente, al apartamento. Nos bañamos, los niños jugaron, descansamos, cocinamos, cenamos y, mientras los pequeños dormían, empacamos las maletas ya que al otro día nos iríamos de Londres aunque sólo por unos días.

El día 2 fue completo y perfecto. Pudimos hacer todo lo que habíamos previsto y más también. A veces, cuando viajamos con hijos, es bueno saber que no siempre se puede terminar el itinerario elegido. Saber eso ayuda a los nervios y a evitar el sabor amargo de no haber podido conocerlo todo. En este caso nos sucedió todo lo contrario, porque conocimos más de lo que habíamos proyectado, como por ejemplo la Catedral de Westminster.

Dejamos Londres felices y brindamos con unas cervezas mientras los niños estaban dormidos. No siempre sale todo tan redondo, cuando eso sucede no se puede dejar de brindar.

5 thoughts on “Londres – Día 2: Continuando con el recorrido

  1. Agostina says:

    Increíble el detalle de tu relato!! Gracias por compartir tanta info! Me viene genial, estoy organizando un viaje y muchas de las cosas que había planeado van a ser cambiadas luego de leerte! Gracias de nuevo!

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