Vivir en un lugar de vacaciones: Tandil – Buenos Aires por Vanesa y Enzo

Los recuerdos de la infancia, son quizá, de los más emocionales de todos. Y los que suceden en los viajes o vacaciones, de los mas destacados. Entrevistando a un artista hace unos años, nos decía que cada ser humano recuerda con uno o varios sentidos. Hay quienes recuerdan con los olores, con la vista y otros con los sonidos. Todo se impregna en la memoria.

Es por esto que si recordamos unas vacaciones en la playa, quizá nos vengan imágenes a la cabeza o bien el olor a la sal al ser revolcados por una ola.

Somos “Mi Familia Es Viajera”. Somos Vanesa y Enzo, Mora, Lola y Luna, y te vamos contar como es vivir de vacaciones.

Mi nombre es Enzo Solazzi y el recuerdo de viaje que mas se me viene a la cabeza, es en un pequeño pueblo de Uruguay llamado Playa Verde. Muy cerca de Piriapolis. Era niño, pero aun recuerdo que las vacaciones allí, eran las calles de tierras y los bosques de pinos que te llevaban a la playa y la tranquilidad de poder caminar libre, sin temerle a nada. Pero cada vez que recuerdo esos hermosos días, lo primero que se me viene a la memoria, es el olor a los eucaliptos. Podemos decir que el “ideal” de mi lugar feliz, tenían esos componentes.

Cada vez que nos vamos de viaje, es recurrente pensar: “que hermoso lugar”, “que bien que vive la gente acá”, “me quedaría”. A lo largo de los años me di cuenta que eso, es solo una utopia de ver el lugar de viaje, como un “ideal” de lo que nos gustaría vivir a diario. Es común decir: “¡conocí a un flaco que dejó todo y se fue a vender jugos a un playa en Brasil!” ¿no?.

Estoy seguro que todos estos recuerdos, calaron en mi inconsciente, y al momento de decidir mudarnos para buscar otra forma de vida, deben haber trabajado para que suceda en un lugar que contenga todos estos recuerdos.

Es así como un día, queriendo escapar de la Gran Ciudad, llegamos a Tandil. Una ciudad no muy lejos de Buenos Aires de alrededor de 120.000 habitantes. Apenas llegamos, recuerdo que nos deslumbró con sus paisajes y tranquilidad. Al segundo día, ya teníamos claro que era EL LUGAR donde deberíamos vivir.

Buscando casas para alquilar, nos llevaron a un barrio un poco alejado del centro, en la base del cerro. Ese recorrido, lo recuerdo como si fuera hoy: había calles de tierra, olor a eucaliptos y bosques de pinos. Aun no había aprendido que la casualidad no existe, pero poco a poco iba a saber que todo es producto de la CAUSALIDAD.

Tandil, es una Ciudad donde la gente va a relajarse, divertirse, comer y estar en familia.

En poco tiempo, nos encontramos recibiendo amigos y familiares que venían a eso. Y permanentemente escuchábamos elogios sobre el hermoso lugar donde vivimos.

Entonces me comenzó a pasar algo mágico. Aún sentía que era un turista. Sobretodo porque estaba en un lugar donde nadie me conocía. Era un perfecto desconocido por la sociedad. Eso me divertía mucho. La dicotomía de sentirme un turista, pero sabiendo que ya era parte permanente de un Ciudad.

De repente, todos nos decían que se quedarían a vivir ahí, tal cual como muchas veces había dicho yo. Quizá lo había pensado yo también, en aquellos bosques de Playa Verde.

Tenemos la fortuna que nuestra actividad, nos permite trabajar en nuestra casa, en nuestro barrio al pie del cerro, caminar en ojotas las calles tierra, disfrutando de la tranquilidad y los sonidos de la naturaleza, con un bosque a 2 cuadras, con olor a pinos y eucaliptos.

Siento que siempre quise vivir de vacaciones, y Tandil, es una ciudad donde la gente viene a vivir del viaje y del tiempo libre. Y nosotros, vivimos ahí.

Tandil con niños

Soy Vane, quería contarles que Tandil, más allá de ser una ciudad relativamente pequeña, tiene una gran oferta turística y muy variada: turismo aventura, deportivo, religioso, gastronómico, cultural…además me resulta un lugar muy cómodo y atractivo para recorrer con chicos.

Todas las estaciones del año son buenas para visitarla. El otoño brinda una gama de colores preciosos en los paisajes naturales. Yo evitaría invierno, pero para quienes aman el frío, acá estarán a gusto! Los hoteles, cabañas y casas en alquiler, están muy preparados para ofrecer una estadía cálida. Y si vienen con niños, en vacaciones invernales hay mucha actividad artística, y de gran calidad, para realizar en familia: teatro, títeres, cine, exposiciones y más.

Es ideal para conectarse con la naturaleza. Los cerros habitados de multitud de piedras de diversos tamaños, son el lugar perfecto para alimentar la imaginación y creatividad nata de los niños. Las caminatas, escaladas, los mates contemplando la ciudad. Hay muchos senderos con diferentes niveles de dificultades que ofrecen la posibilidad de ir con niños muy pequeños a más grandes; por lo tanto todos tienen oportunidad de vivir la experiencias en las bosques y sierras tandilenses. Hermosos parques con diversos atractivos tanto naturales como con juegos y aerosillas. Hay un laberinto hecho de arbustos que es uno de los paseos preferidos  de los chicos; además se encuentra emplazado en el recorrido de uno de los circuitos turísticos emblemáticos de la ciudad: El Lago del Dique. Allí no sólo hay mucho verde para disfrutar, sino también juegos, artesanos, y ese lago donde además de practicar kayac o dar un vuelta en bote a pedal; podemos contemplar un chorro de agua que se levanta desde el lago e hipnotiza con el arco iris que forma bajo la luz del sol.

Otro parque que les atrae mucho a los más pequeños, es el Parque del Origen, que cuenta con varias esculturas enormes de Dinosaurios.

La oferta gastronómica también es mucha y muy buena. Hay pocos lugares adaptados con espacios para que los chicos jueguen; pero de a poco van apareciendo más. Es una ciudad muy preparada con ofertas Sin Tacc; así que salir a comer no es un problema si sos celíaco, seguro encontrás en la carta algún menú apto.

Si llegaran a tocarles días de lluvia, aunque no haya centro comerciales grandes, hay cines, museo de bellas artes, teatros, bowling, espacios con juegos electrónicos, y casas de té donde una merienda allí es paso obligado. Como también es obligado visitar La Cascada después que pase la lluvia; ya que ofrece un hermoso paseo, con el caudal de agua cayendo entre las piedras. Con chicos muy pequeños quizás no puedan subir a la cima, pero hasta donde puedan llegar va a ser muy lindo presenciar ese paisaje.

Recomiendo visitar Tandil! Seguramente se enamoren, como nos pasó a nosotros vinimos por primera vez.

En este link que les comparto podrán ver  lo que es vivir la infancia en Tandil. Un video que realizamos (con  nuestra productora audiovisual) con mucho amor para homenajear a la ciudad en sus 195 años: https://vimeo.com/262962940

Agradecemos a Vanesa y Enzo de “Mi Familia es Viajera” por contarnos su experiencia de vivir en un destino turístico.

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