Toledo, Ávila y Segovia

Segovia

Haber recorrido parte de España fue un privilegio. Sin embargo, no podemos dejar de mencionar que casi todos los lugares que visitamos tenían cuestas y adoquines por doquier. Muchas callejuelas eran muy angostas, casi que pasaba solo nuestro auto, y algunas de ellas no tenían veredas.

Este escenario por lo general corresponden a las juderías de las ciudades españolas.

España ha luchado contra los musulmanes en su propio suelo, durante casi 8 siglos. El paso islamita ha dejado una impronta muy marcada en la tierra hispana.

En cuanto al judaísmo, ha sido una religión muy discriminada en este país. A tal punto que, a quienes profesaban esa fe, les  permitieron quedarse en el país, pero fueron aglutinados en barrios específicos. De ahí el nacimiento de las juderías.

Particularmente siempre nos pareció que tienen un encanto muy especial, de hecho siempre fue lo primero que tratamos de conocer en cada ciudad.

Si bien se complicaba un poco ir con el carro de niños, conocer estos lugares valió la pena y así todo creemos que, llevar el cochecito, es la mejor opción aunque no parezca.

Toledo

Toledo
Toledo

Desde Madrid decidimos ir una mañana hacia Toledo, ciudad que se ubica alrededor de unos 70 kilómetros desde la capital española.

Tardamos menos de una hora en llegar. Fue nuestra primera mañana, soleada pero helada. Llegamos muy temprano y había algunos locales que aún estaban cerrados. Por esto aconsejamos no llegar a primera hora.

Es un rincón medieval con calles adoquinadas y empinadas y fue lugar de residencia del El Greco. Las principales atracciones del lugar son:

-Puerta del Sol.

-Iglesia de Santiago de Arrabal.

-Puente de Alcántara.

-Museo del Greco.

-Monasterio de San Juan de Los Reyes.

-Alcázar de Toledo.

-Iglesia de Santo Tomé.

-Santa Iglesia Catedral Primada.

-Sinagoga de Santa María La Blanca.

Nosotros no pudimos hacer todas. Nos dedicamos más a caminar por el casco que a entrar en los recintos. Aún no sé cuál es mejor opción.

Ávila

La segunda mañana tomamos la ruta que nos dirigía hacia Ávila, con poco más de 100 kilómetros de distancia.

Es una ciudad tan medieval que parece salida de un cuento del Siglo XII. Lo más destacado son sus murallas medievales que son las mejores conservadas en el mundo.

En la arquitectura de la urbe se pueden apreciar estilos góticos y románicos. Las actividades más interesantes para visitar son:

-Murallas.

-Iglesia De San Pedro: de estilo románico.

-Basílica de San Vicente: templo románico.

-Real Monasterio de Santo Tomás: estilo gótico.

-Catedral de Ávila (casi todas las catedrales españolas (y las europeas en general), cobran una entrada para ingresar.

Hay otras atracciones en Ávila pero después de mucha caminata, decidimos almorzar en un hotel con restaurante ubicado en el corazón de la ciudad. Pedimos un menú a la carta que mucho no nos había gustado.

Ávila es hermosa, ni pueden dudar visitarla si andan cerca de allí.

Luego del almuerzo, cargamos nafta y nos fuimos directamente a conocer Segovia.

Segovia

Acueducto de Segovia
Acueducto de Segovia

Llegamos a Segovia pasado el mediodía. Es una ciudad preciosa, con aires medievales y amurallada. Su judería nos cautivó y no queríamos dejar de caminarla.

Las calles pueden resultar incómodas para el carro de niños. Pero no importa, se pueden hacer igual!

Los principales paseos para hacer son:

-Acueducto de Segovia: de origen romano, data del Siglo II d.C.

-Alcázar de Segovia: declarado Patrimonio de la Humanidad, es uno de los alcázares más lindos. Lamentablemente cuando llegamos, estaba cerrado. Así que les aconsejamos no dejarlo para lo último como hicimos nosotros.

-Catedral de Segovia: de estilo gótico, cuesta 3 euros la entrada.

-Plaza Mayor: en pleno casco histórico, es una de las principales plazas de la ciudad.

-Puerta de San Andrés: está ubicada en el lado sur de la muralla.

-Plaza de Medina del Campo: ubicada entre la Plaza Mayor y el Acueducto.

Por supuesto que hay muchas iglesias y edificios más para visitar. Nosotros recorrimos los mencionados.

Nos gusto tanto este lugar que nos quedamos más de lo que calculamos. Eso significó resignar Salamanca para otro viaje.

Cuando comenzó a hacerse de noche, nos fuimos al auto que lo habíamos dejado en un aparcamiento público y volvimos a Madrid. En un viaje de 1 hora, llegamos a la capital en el horario de la cena.

Es verdad que los argentinos cenamos muy tarde. Eran cerca de las 9 de la noche y por suerte, teníamos compras hechas del día anterior.

Así que comimos y nos fuimos a dormir porque al otro día era el turno de abandonar Madrid para dirigirnos a la magnífica ciudad de Córdoba.

Se iba configurando nuestro viaje por España. Ya nos habíamos acostumbrado al frío. Para ello habíamos llevado mucho abrigo, y con la compra del cubre pies para el carro de Joaco, nada nos iba a detener.

En 3 días ya habíamos conocido 4 ciudades e íbamos con nuestro bebé de 8 meses, quien pronto festejaría un nuevo cumple mes en el próximo destino.

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