Valparaíso y Viña del Mar

Viña del Mar

Desde Santiago, la capital chilena, decimos ir un día a conocer estas ciudades costeras. Una se encuentra al lado de la otra y a una distancia de poco más de 115 kilómetros con respecto a Santiago de Chile.

Aquí les comentamos cómo ha sido nuestro día en las ciudades de Valparaíso y Viña del Mar.

Valparaíso

Valparaíso
Valparaíso

Primero fuimos para Valparaíso, urbe portuaria de muchos colores. En ella pueden verse varios cerros en los que se permiten ascender tanto caminando como con el auto. De todos ellos, elegimos el Cerro Concepción aunque debemos contarles que, el Cerro Alegre también parecía muy lindo para recorrer.

Estos cerros se caracterizan por una notable gama de colores que tienen las casas y los locales. Las paredes son casi todas muy coloridas o con importantes murales que dejan una impronta que la hace muy particular a dicha ciudad.

Nosotros ascendimos con el auto, porque eran como 600 metros para hacer cuesta arriba y con los niños se nos podía complicar un poco. Pero había muchísimos turistas subiendo a pie. Luego de este paseo, fuimos a caminar por la zona del puerto, que es uno de los principales de Chile.

Otras de las cosas que hay para visitar en Valpo, es la casa de Pablo Neruda, llamada la Sebastiana. es una de las 3 casas del célebre escritor. Las otras llaman La Chascona y la Casa de la Isla Negra. La primera se encuentra en Santiago de Chile (hablamos de ella en el post sobre Santiago) y la segunda está en Isla Negra, en El Quisco.

Otra de las travesías turísticas que propone esta ciudad son los ascensores funiculares. Cuenta con 16 funiculares urbanos que comunican las bases del cerro con sus respectivas cumbres. Si van con tiempo, seguramente vale la pena experimentar al menos, uno de ellos.

En cuanto a la inseguridad, habíamos leído que se recomienda no estar en zonas no turísticas, sobre todo durante la noche. Pero nosotros sólo fuimos a pasar el día y no vivenciamos ningún episodio de inseguridad. Aunque no debemos dejar de contarles que Joaco sintió miedo en el Cerro Concepción, no sabemos por qué, y prefirió que nos fuéramos rápido… y por supuesto, eso hicimos!

Luego seguimos camino para Viña del Mar, que se encuentra literalmente pegada a Valparaíso.

Viña del Mar

Viña es otra metrópoli costera que mira al Océano Pacífico en toda su infraestructura urbana. Es conocida también como la ciudad jardín ya que cuenta con grandes espacios verdes y jardines con variedad de flores y arbustos. Sin dudas es una de las ciudades más famosas de Chile, reconocida sobre todo por su reputado festival de música como de cine y sus kilómetros de playas propensas para el surf.

Su clima, mediterráneo, se caracteriza por su alta nubosidad. Sus veranos generalmente son tibios y sus inviernos bastantes lluviosos.

Es un lugar que está abocado al turismo y eso se aprecia de forma palpable, en las cadenas hoteleras de renombre, los cuales erigen sus enormes edificios sobre la costa.

Es conocida por sus festivales internacionales tanto de cine como de la Canción.

Qué hacer en Viña del Mar
Castillo Wulff
Castillo Wulff

-El Reloj de las Flores: es un reloj floral, hecho con una variedad interesante de flores y que se transformó en un ícono turístico de la ciudad, en donde miles de visitantes paran allí para sacarse las típicas fotos.

-El Castillo Wulff: está construido a orillas del mar. Data de principios del Siglo XX y fue la residencia de un acaudalado empresario. Hoy se convirtió en un Monumento Histórico Nacional. No se puede ingresar con cochecitos de bebé, de todas maneras, su acceso es gratuito y su recorrido requiere poco tiempo. Al finalizar subimos al pequeño mirador que ofrece el recinto, desde donde contemplamos mejores vistas de Viña.

-Recorrido por las playas de Viña: de punta a punta puede apreciarse las playas y la costa.

Un dato más…

Otro de los destinos que teníamos planificado en nuestro itinerario para ese mismo día era ZAPALLAR. Unos amigos muy amigos nos hablaron maravillas de ese lugar. Se encuentra a casi 70 kilómetros de Viña y a dos horas de viaje en auto hacia Santiago.

La verdad es que ya nos parecía demasiado viaje para los niños que, si bien durmieron casi toda la ruta, no nos queríamos abusar de su cansancio. Después de mucho evaluarlo, preferimos volver a Santiago, a nuestro alojamiento.

Cuando viajamos con niños, más allá que los tiempos son otros, las elecciones no son las mismas. Siempre estamos pensando en ellos. Por eso resignar un destino o un paseo, resulta algo cotidiano cuando viajamos con nuestras criaturas tan chiquitas.

Ese es el precio que se paga cuando viajamos en familia. Pero siempre aconsejamos que las decisiones fluyan y que no haya lugar para el arrepentimiento.

En todos los viajes hay cosas que no se llegan a conocer. Hay que agendarlas en la lista de pendientes para cuando decidamos volver.

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